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Espacio patrocinadoEl Banco de Japón podría implementar un ajuste en sus tasas de interés la próxima semana y dar continuidad a este endurecimiento monetario en octubre. De acuerdo con las proyecciones de Hideo Hayakawa, exdirector ejecutivo de la institución, el BoJ necesita acelerar el ritmo de sus decisiones para no quedar rezagado frente al avance de la inflación generalizada que afecta a la nación asiática.
«La próxima subida de tasas probablemente sería en octubre como muy temprano», señaló el exfuncionario citado por The Japan Times. El economista argumentó que la junta de política monetaria mostró un retraso moderado ante los acontecimientos económicos recientes. Esto obliga al organismo emisor a recuperar terreno para estabilizar el poder adquisitivo de los hogares en el mediano plazo.
Las declaraciones del experto se publican a solo una semana de la esperada reunión de la entidad, en la que el consenso espera un incremento de un cuarto de punto porcentual en la tasa de interés de referencia. Este movimiento representaría el primer ajuste de las tasas oficiales desde diciembre pasado. La percepción generalizada es que la respuesta oficial ante las presiones inflacionarias globales ha sido excesivamente pausada.
Hayakawa lamentó que las medidas restrictivas programadas originalmente por el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, sufrieran retrasos debido a factores macroeconómicos externos. No obstante, considera que las variables actuales ya no permiten postergar las decisiones de política crediticia.
Presión en el mercado de bonos y el impacto de las políticas fiscales del Banco de Japón
La elevada volatilidad registrada en el sector de renta fija nipón es ahora un asunto prioritario para el banco central. El rendimiento de los bonos estatales a 10 años llegó a tocar un pico del 2,8% el pasado 18 de mayo, registrando su nivel más alto desde octubre de 1996. Para los especialistas, este rápido incremento de los rendimientos refleja los temores del mercado sobre la capacidad real del organismo regulador para elevar la tasa y contener la depreciación de la divisa local.
La tarea de la autoridad monetaria se ve más comprometida por la orientación expansiva de las políticas fiscales del gobierno de Takaichi. La semana pasada se aprobó un presupuesto extraordinario multimillonario destinado a subsidiar las tarifas de los servicios públicos residenciales. Paralelamente, el poder ejecutivo debate la posibilidad de suspender temporalmente el impuesto a las ventas de alimentos.
Esta última se presenta como una medida de alto costo fiscal que coincidiría con un incremento programado en el gasto de defensa nacional. «La expansión fiscal tiende a generar mayores presiones inflacionarias», advirtió Hayakawa, quien también ejerció funciones como economista jefe de la institución. A partir de sus palabras, se deduce que el tipo de interés neutral de equilibrio podría requerir ajustes al alza de hasta el 2% para amortiguar el incremento en el costo de vida.
La persistencia de los choques de oferta externos y las dinámicas internas de salarios sugieren que la inflación se mantendrá elevada en los próximos trimestres. Bajo estas condiciones, las firmas de corretaje internacionales anticipan que el endurecimiento cuantitativo del Banco de Japón se consolidará como el escenario base para las proyecciones de inversión corporativa en la región de Asia y el Pacífico durante la segunda mitad del año.
Repercusiones en el sector de renta variable en EE. UU.
La política monetaria restrictiva del BoJ tendrá consecuencias directas sobre los mercados financieros occidentales, especialmente en el sector de renta variable de Estados Unidos.
Básicamente, la reducción del diferencial de tasas de interés entre ambas potencias económicas disminuirá el flujo de capitales hacia Nueva York. Durante décadas, los inversores globales utilizaron el mecanismo de carry trade, tomando créditos a tasas cercanas a cero en yenes para adquirir activos de mayor rendimiento, como acciones tecnológicas y bonos en Wall Street.
A medida que el costo del dinero se eleva en Tokio y el diferencial de rendimientos frente a la Reserva Federal comienza a estrecharse, este arbitraje financiero pierde rentabilidad de forma acelerada. El endurecimiento monetario japonés encarece el financiamiento en yenes, lo que puede presionar a los grandes fondos de cobertura a liquidar posiciones en la bolsa de Nueva York para cubrir sus pasivos en Asia.
Esta repatriación de capital institucional introduce un factor de riesgo bajista y eleva la volatilidad implícita en los principales índices estadounidenses y en las criptomonedas.
