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Espacio patrocinadoEl presidente de la Securities and Exchange Commission (SEC), Paul Atkins, protagonizó este lunes uno de los momentos más esperados del primer día de Bitcoin 2026 en Las Vegas.
En una conversación de 20 minutos en el Nakamoto Stage, moderada por Perianne Boring, fundadora y presidenta de The Digital Chamber, el regulador estadounidense delineó la nueva orientación de la Comisión y adelantó los próximos pasos regulatorios para la industria de activos digitales.
La frase que define la sesión fue suya: «Es un nuevo día en la SEC». Y la noticia concreta también: en las próximas semanas, el organismo publicará una innovation exemption -excepción de innovación- que permitirá a las firmas experimentar con valores tokenizados directamente on-chain dentro de Estados Unidos, además de habilitar el levantamiento de capital mediante venta de tokens en blockchain.

El giro respecto a la era Gensler
Atkins fue claro al destacar el contraste con la administración anterior. Explicó el enfoque histórico de la SEC en dos etapas: primero, «como un avestruz con la cabeza enterrada en la arena, creyendo que esto desaparecería»; luego, la fase de «regulación a través de la persecución», en la que el organismo invitaba a las empresas a «venir a dialogar» mientras simultáneamente las demandaba.
«Era algo insincero», admitió. Bajo la dirección de Gary Gensler, la SEC emprendió acciones legales contra Coinbase, Binance, Kraken y Ripple, entre otras, sumiendo a la industria en un limbo regulatorio que provocó que muchos proyectos decidieran trasladarse al extranjero.
El nuevo enfoque, según Atkins, busca exactamente lo contrario: traer de vuelta la innovación a Estados Unidos. «Estamos respondiendo al desafío del Presidente de querer que los activos digitales estén aquí, en Estados Unidos, tecnología americana, en suelo americano».
Fin de la «guerra de fortalezas» con la CFTC
Uno de los ejes más fuertes de la conversación fue la nueva relación con la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), presidida por Mike Selig -ex colaborador del propio Atkins en la SEC-. Durante años, ambos reguladores compitieron por jurisdicción sobre los activos digitales, dejando a las empresas sin saber a quién responder.
Atkins lo graficó con una imagen contundente: la SEC y la CFTC funcionaban como «dos fortalezas separadas por tierra de nadie», y las empresas cripto quedaban atrapadas en el fuego cruzado. «Ese fuego cruzado destruyó proyectos que podrían haber avanzado durante años», afirmó. Esa etapa, dijo, terminó.
El 11 de marzo de 2026, ambas agencias firmaron un Memorando de Entendimiento histórico que formaliza la colaboración bajo la iniciativa «Project Crypto», y el 17 de marzo emitieron una interpretación conjunta -vinculante para ambas agencias- sobre la aplicación de las leyes federales de valores a los activos cripto.
Esa interpretación establece una taxonomía de cinco categorías: digital commodities, digital collectibles, digital tools, stablecoins y digital securities. Solo la última cae bajo jurisdicción de la SEC. El resto, no son valores en sí mismos.
Una nueva lectura del caso Howey
Atkins dedicó un tramo importante de la entrevista a explicar cómo la SEC está reinterpretando el famoso caso SEC vs. Howey de 1946 -el precedente que define qué es un «contrato de inversión» en Estados Unidos- para aplicarlo a los activos digitales.
La clave del nuevo enfoque, dijo, es que el contrato de inversión no es el activo en sí mismo -«no es la naranja», en alusión a la plantación cítrica que dio origen al caso original- sino «todo el ecosistema de promesas» que el emisor hace a sus inversores.
Esa distinción es la que permite afirmar, en palabras del propio regulador, que la mayoría de los activos cripto no son valores por sí mismos, aunque puedan estar sujetos a un contrato de inversión bajo determinadas circunstancias.
Y, crucialmente, que ese contrato puede tener un final: una vez cumplidas las promesas del emisor, el activo subyacente queda liberado de la regulación de valores.
Lo que falta: el Market Structure Bill
Pese al optimismo del giro, Atkins fue claro en un punto: nada de esto está garantizado para el futuro sin una ley del Congreso.
La interpretación conjunta SEC-CFTC, aunque vinculante para ambas agencias hoy, podría ser modificada por una administración futura.
Por eso, tanto Atkins como la senadora Cynthia Lummis -que habló en el mismo escenario minutos antes- insistieron en la urgencia de que se apruebe el Market Structure Bill, también conocido como Clarity Act, actualmente en negociación en el Senado.
«Las elecciones tienen consecuencias», advirtió Atkins, recordando que hace una década pocos hubieran imaginado el giro completo del aparato regulatorio estadounidense que se vive hoy. «Nada protege el futuro como un estatuto».
Tokenización de equities, la próxima frontera
Hacia el final de la conversación, Boring llevó la discusión hacia lo que muchos consideran la próxima gran ola: la tokenización de acciones tradicionales y la posibilidad de liquidación instantánea (T+0) en cadena.
Atkins se mostró abiertamente entusiasmado: «Para mí, la tecnología blockchain es el aspecto más emocionante de todo esto». Argumentó que cada segundo entre la ejecución de una transacción y su liquidación representa un riesgo, y que la liquidación instantánea on-chain «puede reducir el riesgo de todo nuestro sistema financiero».
El mensaje final fue una invitación tanto para los nuevos jugadores cripto-nativos como para los actores tradicionales: bolsas, corredores de bolsa y custodios. «Queremos permitir que florezcan todas estas diversas flores», concluyó el presidente de la SEC, en una metáfora que captura el renovado enfoque regulatorio en Washington.
