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Espacio patrocinadoMéxico se ha consolidado como uno de los principales mercados de criptomonedas en América Latina. En 2024 ocupó el puesto 13 a nivel global en el Crypto Adoption Index de Chainalysis, avanzando desde la posición 28.
Según encuestas, alrededor del 14 % de los mexicanos ha poseído criptomonedas, un indicador de que los activos digitales ya no son de nicho.
La base del ecosistema es el mercado de remesas, que alcanzó un récord de USD 63.300 millones en 2023, segundo a nivel mundial después de India. Aquí las criptomonedas han encontrado un espacio real de aplicación.
El exchange Bitso procesó más de USD 6.500 millones en remesas cripto en 2024, equivalente a más del 10 % del volumen del corredor EE. UU.–México. Coinbase también ofrece servicios en este segmento con retiros en efectivo en más de 37.000 tiendas del país.
El crecimiento no se limita a los grandes exchanges. La startup Félix Pago, que permite enviar dinero por WhatsApp utilizando stablecoins en segundo plano, procesó más de USD 1.000 millones en remesas en 2024.
En 2025 levantó USD 75 millones en una Serie B para expandirse y selló alianzas con Mercado Pago y Nubank. Su modelo -donde basta un mensaje para transferir dinero- representa un cambio estructural en la inclusión financiera.
Además, proyectos tecnológicos refuerzan la infraestructura. Telefónica (Movistar) se asoció con Nova Labs para desplegar puntos de acceso móviles basados en blockchain. Al mismo tiempo, Bitso lanzó una billetera Web3 que conecta a los usuarios con DeFi, NFTs y blockchains como Ethereum, Polygon y Optimism, ampliando el acceso a servicios descentralizados.
Regulación
México aún carece de una ley integral sobre criptomonedas, aunque opera bajo marcos generales de la Ley Fintech de 2018, que regula instituciones de financiamiento colectivo y pagos electrónicos. Esto ha permitido que exchanges como Bitso funcionen bajo licencias fintech, aunque la falta de reglas específicas sobre stablecoins, DeFi o tokenización genera cierta incertidumbre.
El Banco de México mantiene una postura prudente, enfatizando riesgos de volatilidad y lavado de dinero, pero no ha prohibido las operaciones.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) exige a las plataformas cumplir con controles de KYC y reportes fiscales. En términos tributarios, los activos digitales se consideran bienes intangibles sujetos a impuestos sobre la renta y al IVA en operaciones comerciales.
Perspectiva estratégica
México no apuesta a Bitcoin como moneda legal ni a un marco radical como El Salvador, pero su posición es estratégica en el corredor de remesas. La escala del mercado migratorio y el interés de millones de familias por alternativas más baratas convierten al país en un terreno fértil para stablecoins y soluciones cripto integradas en el día a día.
El ecosistema mexicano tiene el potencial de ser el laboratorio global de las remesas digitales, donde se juega una batalla entre exchanges consolidados, startups ágiles y servicios tradicionales en proceso de integración.
La pregunta de fondo es clara: ¿logrará México transformar este fenómeno de remesas en una infraestructura Web3 de alcance masivo, o se quedará como un mercado fragmentado sin regulación clara?
