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Unas monedas bien gastadas pueden llevarte a cumplir tu sueño

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De vez en cuando nos encontramos emprendedores que quieren cambiar el mundo con sus proyectos, personas que no tienen miedo a los grandes retos sino que han visto una oportunidad en cumplir sus sueños haciendo realidad los de los demás, si esta cualidad la combinamos con algo de dinero, de seguro que alcanzarán su meta. El Bitcoin está cambiando el mundo financiero como bien lo conoces,  y en él también se pueden encontrar grandes oportunidades.

En esta oportunidad te traemos una historia que nos permite reflexionar en como podemos aprovechar el dinero que tenemos, así no sea en grandes cantidades. La importancia de una cultura financiera, nos da la herramienta de poder tener visión a futuro. Unas monedas bien gastadas pueden hacer la diferencia, incluso nos pueden llevar a alcanzar parte de nuestras metas en la vida.

Las monedas del abuelo

Julia y sus primos iban cada mes a la gran comida familiar en casa de los abuelos, y esperaban con ilusión el momento en que su abuelo les daba unas monedillas «para que se comprara cualquier cosa». Entonces todos los niños corrían a la tienda a comprar chicles, pipas o gominolas.

Y como vieron abuelos, tíos y padres, que así los niños nunca aprenderían a manejar el dinero, les propusieron una prueba especial, y que en el plazo de un año enseñasen a todos qué eran capaces de conseguir con aquellas monedillas.

Algunos se propusieron ahorrar, pero Rubén y Nico, los más pequeñajos, no hicieron ni caso, y en cada visita siguieron gastando todo en golosinas. Cada semana presumían de sus dulces ante el resto de sus primos, riéndose y chinchándoles. Tanto les hicieron rabiar, que Clara y José dejaron su espíritu ahorrador por no aguantarles, y se unieron al grupo de los golosos que gastaban todo al momento.

Moncho era un chico muy listo, y decidió empezar a manejar su dinero con cambios, comprando y vendiendo cosas, o apostando con otros chicos a los cromos. En poco tiempo sorprendió a toda la familia, porque consiguió mucho dinero con poco esfuerzo, y al ritmo que llevaba terminaría siendo casi rico.

Pero Moncho apenas tenía cuidado, cada vez se metía en cosas más arriesgadas, y unos meses después se quedó sin un céntimo, tras una mala apuesta en las carreras de caballos.

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Alejandro demostró tener una voluntad de hierro. Ahorró y ahorró todo el dinero que le daban, deseoso de ganar el concurso, y al cabo del año pudo juntar más dinero que nadie, y con tanto dinero consiguió las golosinas mucho más baratas, así que el día de la prueba se presentó con dulces para mucho más de un año, y aún así le sobró dinero para comprarse algún juguete. Fue el ganador claro, y el resto de sus primos aprendieron de él las ventajas de saber ahorrar y esperar.

Aún quedaba Julia. La pobre Julia lo pasó mal el día del concurso, porque aunque tenía un plan muy secreto y estupendo, se había gastado sus monedas sin darle tiempo a terminarlo en un año. Pero estaba tan segura de lo bueno que era su plan, que decidió seguir con él y aguantó ver cómo Alejandro resultaba ganador, y la cara de sus tíos y abuelos, que parecían decirle «qué desastre de niña, no ha sido capaz de ahorrar nada».

Cuando estaba a punto de finalizar el segundo año, Julia dio una gran sorpresa a todos al aparecer en casa de los abuelos con un violín y mucho dinero. Aún más impresionante fue oírla tocar, porque lo hacía realmente bien, pero lo que terminó por entusiasmar a todos fue la historia de la pequeña violinista.

Todos sabían que la niña adoraba el violín, aunque en la familia no podían pagarle el instrumento ni las clases. Así que Julia, cuando conoció a un simpático y pobre violinista que tocaba en el parque, le ofreció todas las monedas que le diese su abuelo si le enseñaba a tocar.

Aunque era poco dinero, el violinista aceptó encantado al ver la ilusión de la niña, y durante meses le enseñó con alegría. Julia puso tantas ganas e interés, que en poco más de un año el artista le prestó un violín para que pudieran tocar a dúo en el parque. Y tuvieron tanto éxito, que en poco tiempo Julia pudo comprar su propio violín, y aún le sobró bastante dinero.

Toda la familia la ayudó desde entonces a convertirse en una famosísima violinista, y contaban a cuantos conocían la historia de cómo unas monedillas bien gastadas fueron suficientes para hacer realidad los más grandes sueños de una niña.

Un dinero bien gastado

El dinero bien gastado puede dar mucho de sí más de lo que imaginamos, especialmente si nos ayuda a aprender y mejorar.

Antes de invertir en criptomonedas, primero debes conocer para qué sirven. No solo porque su precio cambie tan rápido en cuestión de un día, (lo que te permite vivir del trading).

Sino que con un bróker, puedes invertir dinero, y conseguir una buena plata si eres un poco astuto y aprovechas los precios del Bitcoin (y otras criptomonedas) en el mercado, siempre con la salvedad de que es producto de inversión altamente volátil.

Las criptomonedas representan una oportunidad para salvar tus ahorros e incluso poder multiplicarlos si sabes utilizar adecuadamente las herramientas que te brinda este mundo, pero antes de tomar cualquier acción debes conocer bien de qué se trata y como operar en él.

Es un bien que se revalora constantemente (la mayoría de las veces) igual debes tener mucho cuidado, no sea que te consigas con alguna estafa. Además debes estar atento a los cambios que se produzcan ya que puedes terminar perdiendo tu inversión.Si sabes dónde conseguir criptomonedas y aprendes a beneficiarte del mercado global, tu éxito estará asegurado.

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Samantha Jimenez

Samantha Jimenez

Venezolana, estudiante del último semestre de Comunicación Social. Atraída por las nuevas tecnologías y el desarrollo que ofrecen a la humanidad.

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