El uso de inteligencia artificial en ciberataques está aumentando la presión sobre bancos, plataformas de criptomonedas e infraestructuras críticas. La capacidad de automatizar tareas permite a los atacantes buscar fallos y procesar información a mayor velocidad, mientras las empresas también deben preparar sus sistemas para una amenaza de más largo plazo, la computación cuántica.
El reciente robo a Binance volvió a poner ambos riesgos en el debate financiero. En declaraciones recogidas por Yahoo, el cofundador de la plataforma, Changpeng Zhao, advirtió que el avance de estas herramientas incrementará la exposición de servicios financieros. Jeremy Allaire, consejero delegado de Circle, extendió la preocupación a hospitales, empresas energéticas y servicios públicos.
La IA permite automatizar más etapas de un ataque
Un antecedente documentado por Anthropic muestra cómo está cambiando el trabajo de los atacantes. En septiembre de 2025, la empresa detectó una campaña de espionaje que utilizaba Claude Code contra unos 30 objetivos, entre ellos compañías tecnológicas, entidades financieras y organismos públicos. La investigación identificó un número reducido de intrusiones exitosas.
Según su informe, la IA ejecutó entre el 80% y el 90% de las operaciones tácticas, mientras personas seleccionaban los objetivos e intervenían en decisiones críticas. Las tareas incluían reconocimiento, búsqueda de vulnerabilidades, obtención de credenciales y análisis de datos. El sistema también cometía errores, como inventar credenciales o confundir información pública con documentos secretos.
Qué significa el «Q-day» para el cifrado
El término «Q-day» describe el momento en que una computadora cuántica suficientemente potente pueda comprometer sistemas criptográficos de clave pública ampliamente utilizados. Entre los mecanismos expuestos se encuentran RSA y los basados en curvas elípticas, que intervienen en comunicaciones seguras, firmas digitales y la protección de activos financieros.
La fecha de esa capacidad sigue abierta. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos señala en su explicación que las estimaciones van desde unos pocos años hasta varias décadas. Los investigadores todavía deben resolver problemas de escala y corregir errores en los cúbits, las unidades de información de estas máquinas.
Parte de la urgencia surge de la posibilidad de almacenar comunicaciones cifradas hoy para intentar descifrarlas cuando exista una máquina capaz de hacerlo. Esto afecta especialmente a información que debe conservar su confidencialidad durante años, incluso si la transmisión original ya terminó.
La transición poscuántica ya empezó
En agosto de 2024 se publicaron los primeros tres estándares federales estadounidenses de criptografía poscuántica, diseñados para proteger el intercambio de claves y las firmas digitales. El comunicado instó a comenzar la integración porque completar el cambio llevará tiempo.
Google fijó 2029 como horizonte para su migración, según el anuncio publicado en marzo de 2026. Apple, por su parte, presentó en 2024 el protocolo PQ3 para iMessage, que combina mecanismos clásicos y poscuánticos y renueva periódicamente las claves durante una conversación, como detalla su documentación.
Estos cambios requieren adaptar productos y protocolos que intercambian datos entre sí. La preparación cuántica se suma así a la detección de intrusiones y al control de accesos que las organizaciones deben mantener frente a los ataques actuales.
