El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció este jueves la creación de un Grupo de Trabajo de Superinteligencia, una unidad dedicada a perseguir el uso ilícito de la inteligencia artificial cuando amenace los intereses del país, ya provenga de actores estatales extranjeros, de redes criminales transnacionales o de empresas que incurran en fraude.
El nombre responde a una directiva del presidente Donald Trump, que ordenó al gobierno federal referirse a la IA como «superinteligencia» o SI, y la nueva unidad nace para complementar a la «SI Force» que ya encabeza Jay Clayton, el expresidente de la SEC que hoy ocupa el cargo de zar de la IA.
Tres frentes y una exigencia a las empresas
El fiscal general Todd Blanche explicó que el objetivo es que las tecnologías críticas de SI sirvan a los estadounidenses y no queden manipuladas por actores malintencionados, dentro o fuera del país, mientras el DOJ seguirá procesando a quienes las usen para atacar a contribuyentes, infraestructura crítica u otros pilares de la seguridad nacional.
El blanco declarado abarca a actores patrocinados por Estados, organizaciones criminales transnacionales e individuos o corporaciones involucrados en fraudes, aunque el frente con más consecuencias para el sector privado es otro, porque el Departamento supervisará que las compañías que despliegan IA mantengan controles internos sólidos que garanticen que sus sistemas se comporten según lo previsto.
Esa cláusula traslada el comportamiento de un modelo del terreno de la ingeniería al de la responsabilidad legal, y obliga a cualquier empresa que opere con IA en Estados Unidos a documentar cómo vigila lo que sus sistemas hacen.
La IA desplaza a cripto en la agenda de Washington
El anuncio llega cuando la administración Trump intensifica su foco en la inteligencia artificial y su trabajo en política cripto pierde impulso, con la oficina que ayudó a guiar la legislación de activos digitales en el Congreso todavía vacante.
El propio cargo de Clayton ilustra el cambio, ya que el puesto de zar de la IA incluía antes un mandato sobre cripto que hoy ya no forma parte de sus funciones, de modo que la industria pierde un interlocutor directo en la Casa Blanca justo cuando la regulación de mercado sigue sin cerrarse.
Cripto sale de la agenda, pero no del radar
Que Washington reoriente su atención no significa que cripto quede al margen de esta ofensiva, porque el vocabulario del DOJ, con sus actores estatales, su crimen transnacional y su fraude corporativo, es el mismo que lleva años aplicando sobre los activos digitales, y la semana del anuncio coincide con la atribución al grupo TraderTraitor del robo de 6.300 millones de dólares a Binance.
La frontera entre seguridad de IA y seguridad cripto se estrecha, además, a medida que los agentes autónomos operan con wallets propias y ejecutan pagos en stablecoins sin intervención humana.
Un sistema que no se comporta según lo previsto con fondos en cadena es exactamente el tipo de riesgo que el nuevo grupo de trabajo dice querer controlar, y el sector haría bien en leer el anuncio como una regulación que también le alcanza.
