El índice de semiconductores de Filadelfia (SOX) se hundió este jueves en una de las sesiones más violentas de su historia reciente, cayendo 9,71% hasta los 9.271,28 puntos a las 15:05 de Nueva York, después de haber tocado un mínimo de 9.051,64 que llegó a borrar cerca de 12% desde el cierre del miércoles.
El desplome pone al índice rumbo a su peor día desde marzo de 2020, cuando el pánico del Covid lo hundió 15,9% en una sola jornada, y en su peor momento del día llegó a superar la caída de 10,3% del 5 de junio de este año, que había llegado tras un informe flojo de Broadcom. Ninguno de sus 30 componentes se salvó, y el SOX abrió directamente por debajo de los 10.000 puntos, un soporte psicológico que venía defendiendo.
En el acumulado semanal el golpe supera el 13%, la peor semana desde abril de 2025, y el índice encadena cinco semanas consecutivas en rojo, la racha más larga desde entonces.

Las midterms le cambian el guion a la IA
El primer detonante es político, porque el barrido demócrata en ambas cámaras del Congreso instaló en el mercado la idea de que la nueva mayoría endurecerá las reglas para la industria de la inteligencia artificial y frenará la expansión de centros de datos, el motor que sostiene la demanda de chips.
La preocupación tiene geografía concreta, ya que los demócratas ganaron en estados como Texas, convertidos en polos de los grandes proyectos de centros de datos, y entre los analistas gana terreno la tesis de que la construcción de infraestructura de IA tocaría techo en 2027, varios años antes de lo que descontaban las valoraciones.
La venta ya había empezado el miércoles por debajo de la superficie, mientras el Dow subía más de 1.500 puntos celebrando el fin de la incertidumbre electoral, y el jueves pasó a ser abierta y generalizada.
Qualcomm y Arm echan leña al fuego
El segundo detonante llegó por los resultados. Qualcomm superó levemente las estimaciones de beneficio del cuarto trimestre fiscal, pero proyectó para el trimestre en curso un beneficio ajustado de entre 2,15 y 2,35 dólares por acción, frente a los 2,27 que esperaba el consenso, y sus ventas de chips para móviles cayeron 26% hasta 5.140 millones de dólares, por debajo de lo previsto.
La compañía atribuyó parte del deterioro al encarecimiento de la memoria, una advertencia que ya había hecho Intel la semana pasada y que el mercado lee como una amenaza para la demanda de teléfonos. Arm presentó también una guía que decepcionó, y ambas acciones se desplomaron más de 10% en la sesión.
De los chips a todo Wall Street
El derrumbe de los semiconductores arrastró al resto del mercado con una fuerza que no se veía desde el colapso por aranceles de abril de 2025. El S&P 500 cayó alrededor de 4%, el Nasdaq 100 cedió cerca de 6% y el Nasdaq Composite entró en corrección, mientras el Dow perdía unos 1.600 puntos y se encaminaba a su peor segunda sesión tras unas elecciones de medio término desde 1896.
Nvidia retrocedió entre 7% y 8% y borró todas sus ganancias del año, Broadcom cayó en torno a 8% y AMD y Micron se hundieron entre 13% y 15%. La memoria y el almacenamiento sufrieron el castigo más duro, con SanDisk por encima de 17% de caída y Western Digital y Seagate en torno a 14%.
El golpe del jueves se suma a un mes ya muy negativo para la cadena de suministro, en el que Lam Research acumula una caída de 36% y Applied Materials de 30%, y el contagio alcanzó también a los fabricantes de chips asiáticos.
Lo que el mercado mira ahora
El SOX llegaba a esta sesión cotizando por debajo de su media móvil de 200 días, de modo que la tendencia bajista ya estaba en marcha y el jueves la convirtió en ruptura, con los 10.000 puntos transformados de soporte en resistencia.
La pregunta de fondo ya no es si los chips están caros, sino si el ciclo de inversión en centros de datos que justificaba esas valoraciones tiene fecha de vencimiento política. Las próximas señales llegarán por dos vías, las primeras iniciativas del nuevo Congreso sobre IA y centros de datos y las guías de los grandes clientes de la nube, que son quienes firman los cheques.
Para el inversor cripto el episodio tiene una lectura directa, porque el apetito por el riesgo tecnológico y el de los activos digitales se mueven cada vez más en paralelo y porque buena parte de la minería de Bitcoin cotizada reconvirtió capacidad hacia la IA, apostando precisamente por la demanda de centros de datos que hoy el mercado pone en duda.
