Investigadores de Alice & Bob estiman que una futura computadora cuántica podría resolver el problema matemático que protege las claves de Bitcoin con 29.588 qubits físicos y unos 62 minutos de cálculo. El resultado es una proyección de recursos, no la demostración de un ataque con equipos disponibles.
Según CoinDesk, la cifra representa una reducción aproximada de 17 veces frente a una estimación anterior de Google. Sin embargo, los trabajos parten de arquitecturas y supuestos distintos, por lo que la comparación necesita considerar tanto el número de qubits como el tiempo de ejecución y la calidad del hardware.
Un cálculo teórico con condiciones exigentes
El estudio, publicado como preprint en el archivo de criptografía IACR, analiza cómo ejecutar el algoritmo de Shor sobre qubits superconductores de tipo gato. Esa arquitectura y sus mecanismos de corrección de errores permiten reducir los recursos proyectados para determinados problemas criptográficos.
El trabajo compila en detalle el caso RSA-2048 y reutiliza esas operaciones para estimar el problema de logaritmo discreto en la curva secp256k1, empleada en Bitcoin. Para este último escenario, el cálculo sitúa el requisito máximo en torno a 30.000 qubits y una hora.
Los supuestos incluyen ciclos de corrección de errores muy rápidos, un nivel específico de errores de fase y la ausencia de inversiones de bit durante la ejecución. Son condiciones determinantes: reducir la cantidad estimada de componentes no demuestra que ya puedan construirse y controlarse con esas prestaciones.
La cifra cuenta qubits físicos, no qubits lógicos: estos últimos combinan varias unidades y corrección de errores para sostener cálculos fiables. Ambos recuentos describen recursos diferentes.
Las claves expuestas plantean un riesgo diferente
La investigación de marzo de Google distinguió entre ataques a transacciones pendientes y ataques a claves públicas que permanecen expuestas durante periodos prolongados. Esa diferencia importa porque el atacante necesita tiempo para obtener una clave privada a partir de su correspondiente clave pública.
Una ejecución de alrededor de una hora supera ampliamente los diez minutos de intervalo medio entre bloques de Bitcoin. Por ello, no ofrece una vía fiable para adelantarse a la confirmación de una transacción, aunque las claves que llevan tiempo visibles presentan una ventana distinta.
El problema estudiado se refiere a las firmas que autorizan movimientos de fondos. Conviene separar ese ámbito de la minería y de la idea de que un único cálculo permitiría deshacer automáticamente toda la seguridad de la red.
La preparación poscuántica requiere algo más que qubits
El trabajo de marzo también estimó que ciertas arquitecturas superconductoras podrían resolver el problema con menos de 500.000 qubits físicos en minutos. La nueva cifra es menor, pero su ejecución es más lenta, ilustrando que tamaño y velocidad son dimensiones diferentes de la amenaza.
Dahmun Goudarzi, criptanalista de la empresa responsable del nuevo modelo, defendió iniciar la migración hacia protecciones resistentes a computadoras cuánticas. La preocupación es que adaptar firmas y coordinar cambios en una red descentralizada puede requerir años, incluso mientras el hardware continúa desarrollándose.
La aportación del modelo consiste en afinar qué prestaciones necesitaría una futura máquina. Para evaluar la cercanía de ese escenario habrá que observar si los avances experimentales permiten sostener los niveles de control y corrección de errores asumidos por los investigadores.
