Intel atraviesa una de las sesiones más brutales de su historia en Wall Street, con la acción hundiéndose un 28,23% hasta 66,07 USD a media mañana de este viernes, tras llegar a ceder hasta un 30% en una caída que podría convertirse en la mayor de su historia en una sola jornada. El castigo borró unos 120.000 millones de dólares de capitalización en apenas unas horas.
La paradoja del desplome es que el trimestre fue bueno, y que lo que el mercado está vendiendo con violencia es el futuro que la propia compañía dibujó para los próximos meses.
Un buen trimestre con una guía demoledora
Intel cerró el tercer trimestre con un beneficio ajustado de 0,52 USD por acción, por encima de los 0,40 USD que esperaban los analistas, e ingresos de 16.500 millones, un 21% más que un año antes, cifras que en cualquier otra sesión habrían bastado para sostener la cotización.
La guía para el cuarto trimestre cambió por completo la lectura, ya que la empresa prevé ventas de entre 15.000 y 16.000 millones, cuando el consenso esperaba 17.000 millones y algunas proyecciones superaban los 18.000 millones, mientras que el beneficio ajustado se quedaría en 0,25 USD por acción frente a los 0,43 USD estimados. A ello se suma una compresión del margen bruto ajustado, que bajaría del 44,1% al 38,0%.

La memoria, del motor de la IA al freno del PC
El origen del golpe está en un componente que Intel no fabrica pero necesita, porque la fiebre de la IA ha disparado los precios de la memoria y ha encarecido portátiles y equipos de escritorio hasta frenar la demanda.
Intel prevé que el mercado de PC se contraiga un 12% este año y otro 10% en 2027, un retroceso que golpeará de lleno a su negocio de chips para estos equipos, cuyos ingresos caerían en torno a un 25% en el cuarto trimestre.
El consejero delegado, Lip-Bu Tan, advirtió que la memoria será un problema muy severo para toda la industria en 2027, un pronóstico coherente con TrendForce, que proyecta subidas de entre el 10% y el 15% en los precios de contrato de la DRAM y de entre el 15% y el 20% en la NAND para el cuarto trimestre.
Demanda que Intel no consigue servir
La otra cara del balance muestra a una compañía con más pedidos de los que puede atender, con ingresos de 7.300 millones en centros de datos e IA, un 78% más interanual, y de 6.700 millones en Foundry, un 58% más.
El cuello de botella está en la fabricación, agravado por la explosión mortal de octubre en su planta de Israel, que restará unos 600 millones de ingresos en dos trimestres, y el propio Tan se declaró decepcionado por no poder atender la fuerte demanda de sus clientes.
El golpe tampoco se quedó en Intel, porque coincidió con los resultados de Amazon y arrastró al Nasdaq a una caída de más del 2%, avivando las dudas sobre si las enormes inversiones en IA llegarán a pagarse, mientras la venta se extendía a fabricantes de equipos, fundiciones y proveedores de chips analógicos.
Wall Street, dividido
Entre los analistas conviven dos lecturas, ya que Stacy Rasgon, de Bernstein, alerta de una posible corrección de inventarios tras trimestres en los que los envíos de CPU superaron la demanda real de PC, mientras Cody Acree, de Benchmark, sostiene que la demanda de CPU ligada a la IA y los avances de Foundry pueden apuntalar la recuperación a largo plazo.
El contexto pesa tanto como el dato, porque aun tras el desplome la acción acumula una subida cercana al 79% en lo que va de año, y lo que el mercado castiga hoy es un rally que descontaba una ejecución impecable que Intel todavía no ha demostrado.
-Mr. Market
