Los bufetes de abogados se han convertido en un objetivo cada vez más atractivo para los ciberdelincuentes. Las intrusiones contra el sector legal casi se duplicaron entre 2023 y 2026, mientras crece la preocupación por el uso de inteligencia artificial para ejecutar ataques con mayor rapidez y reducir el tiempo disponible para detener el robo de información.
Como informó Reuters, el nuevo informe de CrowdStrike registra 455 entidades legales mencionadas en sitios de filtraciones entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, un aumento interanual del 39%. Ese indicador recoge las publicaciones de los atacantes y debe distinguirse de un censo completo de incidentes confirmados.
La confidencialidad convierte a los despachos en objetivos valiosos
Los estudios jurídicos concentran comunicaciones privadas, detalles de fusiones y adquisiciones, propiedad intelectual y expedientes financieros. Un intruso puede buscar dinero mediante extorsión, pero también información estratégica sobre los clientes del despacho, de modo que las consecuencias de una brecha pueden extenderse a compañías y organizaciones que nunca fueron atacadas directamente.
El comunicado señala que los actores con motivación económica representaron el 82% de la actividad maliciosa observada. También describe un intento de extraer datos apenas cuatro minutos después del acceso inicial, una ventana que ilustra la dificultad de responder cuando una alerta no llega rápidamente al equipo responsable.
La ingeniería social supera la pantalla del ordenador
Uno de los grupos destacados, CHATTY SPIDER, aumentó un 129% su actividad contra entidades legales durante los primeros ocho meses de 2026 frente a todo 2024. Sus técnicas incluyen llamadas que suplantan al personal informático y el abuso de herramientas legítimas de acceso remoto; incluso se documentó el reclutamiento de una persona para entrar físicamente en un bufete estadounidense haciéndose pasar por un empleado de TI.
La advertencia sobre IA añade una dimensión prospectiva: herramientas más capaces podrían ampliar la escala y sofisticación de estas operaciones. Sin embargo, las cifras del estudio no demuestran que cada incidente fuera ejecutado con inteligencia artificial ni permiten atribuirle por sí sola todo el crecimiento observado. La confianza concedida a una identidad falsa sigue siendo una debilidad central.
Verificar identidades y preparar la respuesta
El Centro Nacional de Ciberseguridad británico explica en su guía para el sector que los atacantes pueden utilizar cuentas de correo comprometidas o direcciones parecidas a las legítimas para solicitar pagos y documentos. Recomienda comprobar las peticiones inusuales mediante otro canal, proteger las cuentas con autenticación multifactor y facilitar que los empleados consulten mensajes sospechosos.
Sus recomendaciones generales también incluyen revisar permisos, actualizar sistemas, comprobar los registros de actividad y ensayar la recuperación de copias de seguridad. Un plan de incidentes necesita responsables y vías de contacto que sigan disponibles cuando los sistemas habituales estén fuera de servicio.
Para un despacho, la consecuencia práctica es revisar quién puede acceder a cada expediente, quién autoriza una conexión remota y cómo se verifica una visita técnica. La protección de la información depende de esas decisiones cotidianas tanto como de las herramientas instaladas, especialmente cuando una misma intrusión puede comprometer la confianza de numerosos clientes.
