La expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania y otros territorios palestinos ocupados continúa provocando una creciente presión internacional sobre Israel. Entre las medidas que podrían adoptar distintos gobiernos figuran nuevas sanciones comerciales y financieras, capaces de afectar las relaciones económicas del país.
Ante este escenario, el primer ministro Benjamin Netanyahu confirmó que su Gobierno estudia utilizar tecnología blockchain y criptomonedas como posibles alternativas frente a restricciones bancarias internacionales.
Durante una entrevista con un canal económico israelí, recogida por Bloomberg, el mandatario reconoció su preocupación por las consecuencias de un eventual aislamiento financiero.
«Necesitamos preparar formas de eludir las sanciones bancarias mediante un sistema económico alternativo», afirmó. Posteriormente, al ser consultado sobre el uso de criptomonedas, confirmó que esta tecnología forma parte de las opciones que su administración está evaluando.
Las declaraciones llegan en un momento especialmente delicado para Netanyahu, a pocos días de las elecciones parlamentarias del 27 de octubre. Su principal rival, el exgeneral Gadi Eisenkot, cuestionó duramente la propuesta y advirtió sobre sus posibles consecuencias para la economía israelí. La discusión sobre las sanciones se convirtió así en otro punto de confrontación política durante la recta final de la campaña electoral.
Las críticas también llegaron desde otros sectores de la oposición. Yair Lapid sostuvo que preparar mecanismos para sortear restricciones internacionales supone acercarse a las prácticas de países como Irán, Rusia y Venezuela, cuyas economías enfrentan importantes limitaciones financieras. Para sus detractores, el Gobierno debería concentrarse en evitar nuevas sanciones mediante cambios en su política exterior, en lugar de desarrollar alternativas para operar bajo ellas.
Las criptomonedas solamente pueden resolver una parte del problema para Israel
Según Bloomberg, la preocupación del Gobierno israelí responde al endurecimiento de las medidas internacionales contra la expansión de asentamientos en Cisjordania. En septiembre, doce países encabezados por el Reino Unido se comprometieron a coordinar nuevas restricciones relacionadas con estas actividades, aumentando la presión diplomática y económica sobre Israel.
El ministro de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, explicó que las medidas podrían alcanzar tanto a las personas involucradas en los asentamientos como a las empresas que proporcionan financiación, servicios de construcción y otros recursos. Esta posibilidad despertó preocupación por una eventual ampliación de las sanciones al sistema bancario israelí, especialmente por su dependencia de las relaciones con entidades financieras internacionales.
Yair Avidan, exsupervisor bancario del Banco de Israel, advirtió que uno de los principales riesgos sería la interrupción de los servicios de corresponsalía entre bancos extranjeros e israelíes. Una situación de este tipo dificultaría considerablemente las transferencias internacionales, la financiación comercial y numerosas operaciones vinculadas con las exportaciones tecnológicas, uno de los motores de la economía nacional.
Sin embargo, la propuesta de Netanyahu recibió un importante cuestionamiento del propio Banco de Israel. La autoridad monetaria advirtió que las criptomonedas no constituyen una solución efectiva para eludir sanciones internacionales y destacó que la prioridad debería ser preservar las relaciones económicas con los principales socios comerciales del país.
Esta advertencia refleja las limitaciones de los activos digitales como alternativa al sistema financiero tradicional. Aunque permiten transferencias directas entre usuarios, las criptomonedas no eliminan las necesidades de conversión a monedas nacionales, financiación comercial y acceso a servicios bancarios.
Además, las transacciones realizadas en muchas redes blockchain pueden rastrearse, mientras que los intermediarios regulados están sujetos a controles internacionales.
Por otra parte, Netanyahu también planteó la necesidad de preparar a Israel para una eventual reducción de la ayuda militar estadounidense. El mandatario considera que su país deberá asumir progresivamente mayores responsabilidades financieras en materia de defensa, ante la posibilidad de que Washington adopte una posición diferente durante las próximas administraciones.
Actualmente, Estados Unidos e Israel mantienen un acuerdo de asistencia militar vigente hasta 2028, que contempla aproximadamente $3.800 millones anuales. Aunque este respaldo continúa siendo uno de los pilares de la relación bilateral, Netanyahu sostiene que Israel debe fortalecer su capacidad para financiar de manera independiente una mayor proporción de su gasto militar.
El camino hacia el aislamiento
Las declaraciones de Netanyahu también provocaron fuertes cuestionamientos dentro del escenario político israelí. El exministro de Finanzas Avigdor Liberman advirtió que el primer ministro finalmente reconoce el peligro de aislamiento diplomático y sanciones económicas, pero que, en lugar de explicar cómo pretende evitarlo, comienza a plantear mecanismos para operar bajo esas restricciones.
La controversia adquiere especial relevancia ante la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre Israel y Estados Unidos. Netanyahu considera que todavía dispone de aproximadamente dos años de colaboración con Donald Trump, pero reconoce que una futura administración estadounidense podría mantener una postura diferente.
No obstante, cualquier cambio en la asistencia militar o en las relaciones comerciales dependerá de decisiones políticas que todavía no pueden anticiparse.
A estas preocupaciones se suma la evolución del conflicto con Irán y sus posibles consecuencias económicas. Una prolongación de las hostilidades durante 2027 podría incrementar las necesidades de gasto militar, afectar infraestructuras estratégicas y elevar los costos de reconstrucción. En un escenario de mayores restricciones financieras, estas obligaciones representarían un desafío adicional para las cuentas públicas israelíes.
La inquietud también se extiende al ámbito económico. Más de un centenar de economistas, incluidos antiguos funcionarios del Banco de Israel y varios premios Nobel, expresaron su preocupación por las consecuencias de una estrategia que contemple operar bajo sanciones internacionales. Entre los riesgos mencionados figuran la pérdida de inversiones extranjeras, el aumento del desempleo y el deterioro de las condiciones de vida.
En definitiva, las criptomonedas podrían ofrecer herramientas adicionales para determinadas transferencias internacionales, pero difícilmente sustituirían la infraestructura bancaria y comercial de la que depende una economía integrada en los mercados globales.
Por ahora, la propuesta de Netanyahu continúa en fase de evaluación y no constituye una política oficialmente implementada. Su verdadero alcance dependerá de las decisiones del próximo Gobierno, la evolución de las relaciones diplomáticas y la posibilidad de evitar que las actuales restricciones se conviertan en sanciones financieras de mayor alcance.
