El avance de la Inteligencia Artificial (IA) continúa transformando la estructura del mercado laboral, especialmente entre las grandes corporaciones financieras. En esta ocasión, American Express anunció una reducción del 5% de su plantilla global, equivalente a varios miles de puestos de trabajo.
Según su director ejecutivo, Stephen Squeri, la medida busca mejorar la eficiencia operativa, agilizar los procesos internos y preparar a la compañía para aprovechar las nuevas tecnologías.
Durante la presentación de sus resultados trimestrales, Squeri explicó que la reestructuración tendrá alcance internacional y permitirá simplificar la organización. La estrategia contempla reducir los niveles jerárquicos, acelerar la toma de decisiones y concentrar los recursos en las áreas de mayor importancia para el crecimiento de American Express.
Como parte de este proceso, la compañía registró un cargo por reestructuración de $336 millones durante el tercer trimestre de 2026. Este importe está relacionado con los ajustes organizativos y los costos asociados con la reducción de personal. A finales de 2025, American Express contaba con aproximadamente 76.800 empleados, por lo que el recorte anunciado representa una disminución considerable de su fuerza laboral.
El ejecutivo destacó que la decisión no responde a un deterioro de las condiciones comerciales, sino a la necesidad de construir una organización más ágil y competitiva. La compañía pretende liberar recursos para fortalecer sus inversiones estratégicas, mejorar la productividad y acelerar la innovación. En este escenario, la adopción de herramientas de IA adquiere un papel cada vez más relevante dentro de su estrategia empresarial.
El ascenso y la integración de la IA impulsan los recortes
Por su parte, el director financiero de American Express, Christophe Le Caillec, explicó que la reorganización también busca preparar a la empresa para una mayor utilización de herramientas de Inteligencia Artificial. La intención es simplificar los procesos internos y establecer una estructura operativa que permita aprovechar las oportunidades de automatización durante los próximos trimestres.
En este sentido, la compañía considera que la IA puede contribuir a reducir tareas repetitivas, mejorar la atención al cliente y acelerar diferentes procedimientos administrativos. Sin embargo, la transformación no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas tecnológicas, sino también en modificar la manera en que trabajan los equipos y se distribuyen las responsabilidades.
A pesar del anuncio de despidos, American Express mantiene un desempeño financiero sólido. Durante el tercer trimestre, sus ingresos aumentaron un 9% interanual, hasta aproximadamente $20.100 millones, mientras que el beneficio neto alcanzó los $3.700 millones, un incremento del 28%. Estos resultados reflejan la fortaleza de su negocio de tarjetas y servicios financieros, incluso en un contexto de mayores inversiones tecnológicas y creciente competencia.
La compañía busca aprovechar esta posición para reforzar sus capacidades digitales y desarrollar servicios más personalizados. Entre sus prioridades se encuentran la automatización de procesos, la utilización de IA para mejorar la experiencia de los clientes y el desarrollo de nuevas soluciones de pago. Así, la reestructuración representa una apuesta por aumentar la eficiencia sin abandonar los planes de expansión e innovación.
Perspectivas del sector financiero frente a la automatización
La decisión de American Express refleja una tendencia creciente entre las grandes corporaciones de Wall Street. La incorporación de sistemas automatizados está modificando las necesidades de contratación, la organización de los equipos y las prioridades de inversión. Cada vez más entidades financieras evalúan cómo utilizar la IA para reducir costos operativos y mejorar su competitividad, aunque el alcance de estos cambios varía considerablemente entre compañías.
El verdadero impacto de la reestructuración se conocerá durante los próximos trimestres, cuando American Express comience a reflejar los resultados de sus ajustes organizativos. Si consigue elevar la productividad y mantener la calidad de sus servicios, la compañía podría fortalecer sus márgenes y liberar recursos para nuevas inversiones.
Sin embargo, el proceso también plantea interrogantes sobre el futuro del empleo en una industria donde la automatización comienza a desempeñar un papel cada vez más importante.
