La stablecoin en yenes que SBI Holdings y Startale proyectaban a fines de 2025 ya pasó de la idea a una primera oferta limitada. Ahora las compañías estudian conectarla con una moneda digital en dólares para facilitar operaciones entre ambas divisas, según un comunicado publicado el 16 de octubre.
El nuevo paso es exploratorio: se trata de evaluar una prueba de interoperabilidad, no de anunciar que los clientes ya pueden cambiar libremente yenes y dólares en una red blockchain.
Del anuncio inicial a la circulación limitada de JPYSC
La cobertura de The Block en diciembre de 2025 describía una stablecoin todavía sin nombre, pensada para liquidaciones globales y clientes institucionales. El calendario apuntaba al segundo trimestre de 2026, con Shinsei Trust como emisor y SBI VC Trade a cargo de la distribución.
El token recibió después el nombre JPYSC y comenzó a ofrecerse el 24 de junio de 2026 dentro de las cuentas de SBI VC Trade, de acuerdo con el anuncio del grupo financiero. Esa etapa inicial restringía su uso al entorno de la plataforma; la circulación más amplia en cadenas públicas quedaba sujeta a la aclaración de aspectos legales y fiscales.
JPYSC busca mantener una equivalencia de uno a uno con el yen y está estructurada como un instrumento de pago electrónico respaldado mediante un fideicomiso bancario. SBI Shinsei Trust Bank administra los activos de respaldo, mientras Startale aporta la tecnología. El esquema pretende combinar transferencias digitales con controles propios del sistema financiero japonés.
Esa arquitectura tiene una consecuencia práctica: los promotores señalan que no se aplica el límite de un millón de yenes previsto para ciertas modalidades de remesas y saldos. Eso favorece grandes pagos empresariales, pero no garantiza liquidez ni acceso abierto.
El puente con el dólar todavía está en estudio
La novedad de octubre es la entrada de SBI y Startale en Open Standard, la iniciativa vinculada a Open USD, o OUSD, una stablecoin denominada en dólares. Ambas empresas consideran una prueba para que JPYSC y OUSD puedan interactuar, lo que abriría una ruta de liquidación digital entre yenes y dólares.
Por ahora no hay anuncio de un servicio comercial nuevo ni de operaciones de cambio en producción. El plan debe demostrar cómo se realizaría la conversión, quién aportaría liquidez, qué controles se aplicarían a las transferencias y cómo se protegería a los usuarios frente a errores o desajustes entre las monedas.
La oportunidad va más allá de enviar dinero. Un puente operativo podría servir a pagos internacionales y a la liquidación de activos tokenizados, pero su utilidad dependerá de que funcione con costos competitivos, reglas claras y participantes dispuestos a utilizarlo de forma recurrente.
Las pruebas que marcarán el siguiente paso
Startale también anunció en octubre un bono corporativo piloto cuyos intereses y principal se pagarían en JPYSC. Ese caso plantea una utilización concreta dentro de las finanzas tradicionales, aunque sus pagos futuros y la posible expansión del modelo todavía deben verificarse en la práctica.
Para que el proyecto alcance escala, habrá que observar si supera el ámbito inicial de SBI VC Trade, si la prueba con OUSD avanza hasta una integración operativa y si otras instituciones adoptan el token. El tamaño de las alianzas no sustituye esas señales de uso efectivo.
Así, la historia cambió desde el anuncio de diciembre: JPYSC ya existe en una distribución acotada y sus promotores buscan darle más funciones. La conexión internacional con el dólar sigue siendo una posibilidad en evaluación, no un resultado consumado.
