Este viernes, las acciones de Apple registran un importante retroceso después de conocerse que la compañía habría solicitado a varios de sus proveedores reducir la producción de componentes para los iPhone 18 Pro y Pro Max. Según Nikkei Asia, esta decisión responde a una demanda más débil de lo previsto y al encarecimiento de los dispositivos.
Fuentes vinculadas con la cadena de suministro señalaron al medio japonés que Apple mantiene una postura más conservadora respecto a los envíos desde septiembre. Durante octubre, los pedidos de componentes para los modelos prémium habrían sufrido recortes de entre el 15% y el 20% frente a las previsiones iniciales. Un ejecutivo del sector advirtió que todavía existe incertidumbre sobre cómo evolucionará la demanda durante los próximos meses.
El encarecimiento de los chips de memoria ha contribuido a elevar los costos de fabricación y los precios de venta. El iPhone 18 Pro llegó al mercado con un precio inicial de $1.199, mientras que el Pro Max parte de los $1.299. Ambos modelos cuestan $100 más que sus respectivos predecesores, un incremento que podría estar desalentando a parte de los consumidores.
Sin embargo, una reducción de los pedidos de componentes no implica necesariamente una caída inmediata y proporcional de los ingresos de Apple. Los mayores precios de venta podrían amortiguar parcialmente el impacto de un menor volumen de unidades comercializadas. Además, la compañía conserva la capacidad de ajustar sus pedidos de producción según la evolución de la demanda, aunque todavía se desconoce si serán necesarios nuevos recortes.
Cambios en el calendario de lanzamientos y reducciones en los tiempos de espera
La estrategia comercial de Apple también podría estar influyendo en el comportamiento de los consumidores. Este año, la compañía modificó su calendario habitual y concentró sus anuncios de septiembre en los iPhone 18 Pro y Pro Max, junto con su primer teléfono plegable, el iPhone Duo. Entretanto, el iPhone 18 estándar y otros modelos más accesibles llegarían durante la primavera de 2027.
Un responsable de la cadena de suministro explicó a Nikkei Asia que la demanda desde agosto ha sido inferior a la observada en años anteriores, cuando Apple presentaba toda su nueva generación de dispositivos al mismo tiempo. En este contexto, el lanzamiento escalonado podría estar modificando los patrones de compra y generando expectativas entre quienes prefieren esperar por modelos más económicos.
Por su parte, analistas de UBS, entre ellos David Vogt, identificaron una reducción en los tiempos de espera para recibir los nuevos iPhone Pro.
Aunque las entregas más rápidas también pueden reflejar una mejora de la disponibilidad, los especialistas consideran que, ante una oferta estable, esta tendencia podría indicar una demanda menos intensa. La situación adquiere mayor relevancia después de los recientes aumentos de precios, que elevan el riesgo de que los consumidores pospongan la renovación de sus dispositivos.
Paralelamente, la industria sigue con atención la llegada del iPhone Duo, el primer teléfono plegable de Apple, presentado con un precio inicial de $1.999. El dispositivo estará disponible comercialmente a partir del 23 de octubre.
Según fuentes consultadas por Nikkei Asia, su elevado precio podría limitar el volumen de ventas y provocar ajustes similares en la producción. No obstante, todavía es prematuro evaluar su recepción comercial, ya que el producto aún no ha llegado a las tiendas.
Las noticias sobre los posibles recortes de producción también repercuten en Wall Street. Este viernes, las acciones de Apple retroceden alrededor de un 1,73%, hasta situarse cerca de los $334 por título, según la cotización de Yahoo Finance al momento de redactar esta nota. La reacción refleja la preocupación de los inversores por el comportamiento de la demanda de los nuevos dispositivos y sus posibles consecuencias sobre los resultados financieros de la compañía.

Impacto de los costos en la industria global de telefonía
El mercado mundial de teléfonos inteligentes atraviesa un período de fuerte presión por la escasez de componentes y el aumento de los costos de fabricación. Según las últimas proyecciones de IDC, los envíos globales podrían contraerse un 16,7% durante 2026, lo que representaría la mayor caída anual registrada por la industria. Al mismo tiempo, el precio medio de venta aumentaría un 27,6%, hasta alcanzar los $581 por dispositivo.
A pesar de este escenario, la consultora considera que grandes fabricantes como Apple y Samsung cuentan con ventajas competitivas frente a sus rivales de menor tamaño. Su capacidad de negociación con proveedores, sus recursos financieros y su presencia en los segmentos de mayor precio podrían ayudarles a ganar participación de mercado.
De hecho, IDC prevé que la cuota global de iOS aumente hasta el 23,6% durante 2026, mientras los fabricantes de dispositivos Android más económicos enfrentan mayores dificultades para absorber los costos.
De este modo, los posibles recortes de producción del iPhone 18 Pro reflejan un desafío que trasciende a Apple. La industria se enfrenta a consumidores más sensibles a los precios y a una creciente competencia por componentes esenciales, especialmente aquellos utilizados también en infraestructura de Inteligencia Artificial.
El interrogante es hasta qué punto los principales fabricantes podrán sostener sus ingresos mediante precios más elevados sin provocar una caída adicional de la demanda.
