El Banco de la Reserva de India (RBI) elevó este miércoles su tasa repo en 25 puntos básicos, hasta el 5,50%, su nivel más alto en un año. Es su primera subida desde 2023 y estaba en línea con lo que anticipaban los economistas consultados por Reuters.
Con la decisión, India se suma a los grandes bancos centrales que endurecen su política monetaria para frenar una inflación que se acelera, en buena medida empujada por el encarecimiento de la energía.
Un cambio de postura que cierra la puerta a los recortes
El comité de política monetaria también cambió su postura a «endurecimiento calibrado», según anunció el gobernador Sanjay Malhotra. Malhotra advirtió que «la inflación y sus perspectivas no son benignas, como lo eran el año pasado».
El gobernador descartó además cualquier alivio cercano, al afirmar que «los recortes de tasas quedan fuera de la mesa en el corto plazo» y que la próxima acción «solo puede ser una subida o una pausa». HSBC y Goldman Sachs ya esperan otro incremento en diciembre.
La inflación minorista acumula diez meses consecutivos al alza y tocó el 4,8% en agosto, por encima de la meta de mediano plazo del 4%. Para el ejercicio fiscal que cierra en marzo de 2027, la RBI proyecta una inflación general del 5,2% y una subyacente del 4,4%.
Crecimiento sólido, pero expuesto al petróleo y al clima
La subida llega con una economía que sigue siendo la gran economía de mayor crecimiento del mundo. India se expandió un 7,8% en el trimestre de junio, por encima de lo esperado, mientras Estados Unidos, China y Japón se desaceleraban por el deterioro comercial, la incertidumbre geopolítica y la energía cara.
La RBI elevó en 40 puntos básicos su estimación de crecimiento, hasta el 7,1%. Aun así, advirtió que las tensiones geopolíticas prolongadas, las fricciones comerciales, el endurecimiento de las condiciones financieras y los altos precios de las materias primas probablemente pesarán sobre la actividad. El Banco Mundial también espera un 7,1% para el ejercicio, frente al 7,8% del año anterior.
El flanco débil es la energía. India importa cerca del 85% del combustible que consume, y el estrecho de Ormuz era una de sus rutas clave de suministro antes de la guerra con Irán, lo que la sitúa entre los países más expuestos a las disrupciones.
A esa presión se suma El Niño. Según el Banco Mundial, el país atravesó su cuarto periodo de junio a agosto más seco desde 1960, lo que podría trasladarse a los precios de los alimentos.
El mensaje que exigía el mercado
HSBC había advertido el lunes que los mercados necesitaban una subida «creíble», que demostrara la capacidad del banco central de volver a actuar contra la inflación. Según el banco, una decisión percibida como blanda en plena escalada de precios dañaría el atractivo de India entre los inversores globales.
La reacción inmediata fue de cautela. El rendimiento del bono soberano a 10 años subió 5 puntos básicos, hasta el 7,243%, y el índice Nifty 50 cedía un 0,7% tras el anuncio.
Asia y el resto del mundo, en modo restrictivo
El movimiento de Nueva Delhi completa un giro casi simultáneo de los grandes bancos centrales:
- La Reserva Federal subió tasas el mes pasado por primera vez en más de tres años y dejó abierta otra subida.
- El Banco de Japón llevó las suyas a su nivel más alto en 31 años.
- El Banco de Corea y el Banco Central Europeo endurecieron en los últimos dos meses.
Ese endurecimiento sincronizado drena la liquidez global que sostiene el apetito por activos de riesgo, desde las bolsas hasta las criptomonedas. Por eso la reunión de diciembre pondrá a prueba cuánto está dispuesta a apretar la RBI con la economía que más crece del planeta.
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