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Espacio patrocinadoLa Reserva Federal de Estados Unidos llega a su próxima reunión con una razón más para esperar antes de volver a subir las tasas de interés. La economía creó 29.000 empleos en septiembre y la tasa de desempleo pasó del 4,1 % al 4,2 %. El dato enfrió las apuestas por otro aumento en octubre, aunque no elimina la preocupación por una inflación todavía elevada.
Según Reuters, los economistas esperaban 90.000 puestos nuevos. Los contratos de futuros vinculados a la política monetaria pasaron a reflejar una probabilidad inferior al 20 % de una subida en la reunión de octubre, frente a más del 25 % antes de conocerse el informe. Es una expectativa de mercado, no una decisión del banco central.
El empleo pierde impulso después de la subida de septiembre
El informe oficial muestra que el aumento de las nóminas quedó por debajo del promedio mensual de 45.000 registrado durante los doce meses anteriores.
También corrigió a la baja las cifras de julio y agosto: entre ambos meses hubo 60.000 empleos menos de los comunicados previamente. Las revisiones refuerzan la señal de moderación, aunque un solo informe no permite concluir que el mercado laboral haya entrado en una contracción sostenida.
La Fed elevó en septiembre su tasa de referencia en un cuarto de punto porcentual, hasta un rango del 3,75 % al 4 %, para intentar acercar la inflación a su objetivo del 2 %. En aquel comunicado, el organismo describió una actividad económica sólida y un desempleo relativamente estable. La lectura laboral publicada este viernes introduce una señal más débil en ese diagnóstico.
Para los responsables monetarios, subir nuevamente las tasas mientras se desacelera la contratación implica un riesgo: encarecer el crédito y frenar aún más la actividad. Mantenerlas sin cambios también tiene un costo potencial si las presiones sobre los precios persisten. Esa tensión explica por qué la pausa de octubre gana terreno sin convertirse todavía en una promesa de recortes.
Los futuros reducen la apuesta de octubre, pero miran a diciembre
El cambio en las probabilidades de octubre no significa que los inversores descarten más endurecimiento monetario este año. Tras el dato de empleo, los futuros seguían asignando una probabilidad cercana al 90 % a una subida en diciembre, aunque esa expectativa también se moderó. Los precios de esos contratos pueden variar con cada publicación de inflación, actividad o nuevas declaraciones de funcionarios.
Para los mercados, una pausa inmediata aliviaría parte de la presión sobre el financiamiento de corto plazo. Sin embargo, los rendimientos de los bonos a largo plazo responden además a la inflación esperada, la oferta de deuda y la prima exigida por los inversores. Por eso no cabe esperar que un menor riesgo de subida en octubre reduzca automáticamente todas las tasas de crédito.
La decisión dependerá de los próximos datos
El calendario oficial sitúa la próxima reunión los días 27 y 28 de octubre. Hasta entonces, la evolución de los precios y cualquier nueva señal de debilidad económica ayudarán a definir si conviene mantener el rango actual o aplicar otro ajuste.
La clave será si el enfriamiento del empleo se combina con una inflación que cede. Si los precios siguen resistentes, el banco central puede optar por esperar en octubre y conservar abierta la posibilidad de una subida posterior. El reporte laboral cambia el equilibrio de riesgos, pero aún no resuelve por sí solo el rumbo de las tasas.
