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Espacio patrocinadoDonald Trump quiere que la Inteligencia Artificial deje de llamarse así y pase a ser «Súper Inteligencia». El presidente estadounidense volvió a defender ese nombre este martes, durante una jornada de encuentros con líderes tecnológicos, y anunció su intención de formalizar el cambio.
La expresión ya aparece en una orden ejecutiva publicada el mismo día, aunque sus efectos concretos son más acotados que un cambio universal de denominación.
La iniciativa combina comunicación política y tecnología. Trump considera que «artificial» transmite una idea equivocada sobre sistemas que ve como motores del futuro económico de Estados Unidos. En su intervención ante Naciones Unidas, la semana pasada, adelantó que los documentos de su gobierno usarían «super intelligence». Ahora el término comienza a tener una presencia visible en la actividad oficial.
De Inteligencia Artificial a «Súper Inteligencia»
El nuevo nombre intenta presentar la tecnología como una capacidad poderosa y útil, en lugar de subrayar su carácter «artificial». Es un cambio de relato: puede influir en discursos, materiales institucionales y la forma en que la administración promociona sus proyectos. No modifica por sí mismo los modelos, su rendimiento ni las aplicaciones que utilizan millones de personas.
También introduce una diferencia importante con el vocabulario técnico. En investigación, «superinteligencia» suele referirse a sistemas que superarían ampliamente las capacidades humanas, no al conjunto de herramientas actuales de IA. Si el gobierno usa la expresión para hablar de cualquier producto, una aplicación básica y un sistema futuro mucho más capaz podrían quedar bajo una misma etiqueta.
America.gov, el primer ejemplo concreto
La orden firmada el 29 de septiembre crea America.gov como puerta de entrada digital a servicios federales. El texto menciona «super intelligence» al exigir que la tecnología empleada en ese portal sea precisa, confiable y transparente. Ese uso muestra que el nuevo lenguaje ya llegó a una decisión formal de la administración.
La medida pide integrar ciertos trámites en una plataforma común y conectarla con Login.gov. Apunta a que los ciudadanos encuentren información y, cuando esté disponible, completen gestiones sin recorrer distintos sitios de agencias.
La Oficina de Administración y Presupuesto deberá emitir instrucciones de implementación en un plazo de 90 días. Ese es el cambio operativo descrito en el documento: la reorganización del acceso a servicios, acompañada por el uso de tecnología inteligente.
Qué cambia para las empresas y qué sigue igual
Por ahora, el texto publicado no ordena a las compañías privadas rebautizar sus productos, modificar contratos o sustituir «IA» en sus comunicaciones. Tampoco establece una regla para otros gobiernos. Para el sector tecnológico, el efecto inmediato es sobre todo político y comunicacional: una señal de cómo la Casa Blanca quiere presentar la carrera por esta tecnología.
Queda por ver si aparece una disposición específica que detalle cómo deberán utilizar el nuevo nombre las agencias federales. Mientras tanto, «Súper Inteligencia» funciona como la marca elegida por Trump y ya figura en una orden relativa a America.gov.
Su adopción más amplia dependerá de futuras instrucciones, de las empresas y del uso cotidiano de las personas, más que de un simple cambio de palabras desde Washington.
