Tu dinero parado pierde valor cada día. En Binance podés hacerlo rendir desde hoy, sin experiencia previa → Abrí tu cuenta.
Espacio patrocinadoEl escenario geopolítico y económico global volvió a tensionarse después de que el presidente Donald Trump rechazara la propuesta presentada por Irán para avanzar hacia el fin de las hostilidades y la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz. La iniciativa iraní contemplaba reabrir la vía marítima en un plazo de siete días y reducir las hostilidades regionales. Tras la negativa de Washington, los precios internacionales del petróleo reaccionaron con fuertes subidas.
El Brent llegó a superar los $108 por barril durante la jornada, mientras el WTI también registró un importante avance. El movimiento revirtió parte del alivio observado anteriormente ante las expectativas de una posible negociación entre Washington y Teherán.
Además, The Wall Street Journal, citado por Reuters, informó que Trump considera posible una nueva campaña de bombardeos contra Irán después de las elecciones legislativas de noviembre si no se alcanza un acuerdo. Entretanto, el mandatario afirmó que espera que las conversaciones puedan reanudarse esta semana.
Por su parte, las autoridades iraníes sostienen que siguen abiertas a una solución diplomática, aunque mantienen sus condiciones para normalizar el tránsito por Ormuz. Paralelamente, la Guardia Revolucionaria afirmó haber capturado un vehículo submarino no tripulado estadounidense en el estrecho. Esta versión procede de las autoridades iraníes, mientras Washington ha disputado anteriormente las circunstancias de incidentes similares relacionados con drones submarinos.
La tensión volvió a repercutir sobre el mercado de renta fija estadounidense. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzó aproximadamente el 5,20%, mientras los inversores reaccionaron al repunte del petróleo y al riesgo de nuevas presiones inflacionarias. La venta de deuda soberana también se extendió a otros mercados internacionales, reforzando la preocupación por el costo del financiamiento global.
Washington y Pekín acuerdan reducciones arancelarias tras la cumbre bilateral
En contraste con las tensiones en Oriente Medio, las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China mostraron señales de distensión. Ambos gobiernos acordaron reducir aranceles sobre aproximadamente $60.000 millones en bienes comercializados entre las dos economías, con unos $30.000 millones seleccionados por cada país para recibir un tratamiento arancelario más favorable.
La lista estadounidense incluye productos chinos como pequeños electrodomésticos, artículos para el hogar, textiles, juguetes y otros bienes de consumo. Por su parte, China reducirá aranceles sobre distintos productos estadounidenses, entre ellos maíz, trigo, sorgo, carne, productos lácteos, aceites vegetales, pescado, madera, cosméticos y dispositivos médicos. La soja quedó fuera de esta nueva lista de reducciones.
Ambas potencias también acordaron mantener conversaciones periódicas sobre oportunidades de inversión, barreras comerciales y otras cuestiones económicas. Además, se creará un grupo de trabajo agrícola dentro del consejo comercial bilateral, cuya primera reunión está prevista antes de que termine el año.
Pese a este alivio parcial, las barreras comerciales entre las dos mayores economías del mundo continúan siendo considerablemente superiores a las observadas antes de las últimas disputas arancelarias. Sin embargo, la extensión de la tregua comercial hasta el 10 de enero ofrece un periodo adicional de estabilidad para empresas e inversores mientras Washington y Pekín continúan negociando.
Un escenario económico marcado por la energía y el comercio
El escenario económico global enfrenta actualmente fuerzas contrapuestas. Por un lado, las tensiones en el Golfo Pérsico mantienen elevado el riesgo sobre el suministro energético y aumentan las presiones inflacionarias. Por otro, los avances comerciales entre Estados Unidos y China reducen temporalmente uno de los principales focos de incertidumbre para las cadenas globales de suministro.
La evolución de los rendimientos de los bonos, las próximas decisiones de política monetaria y los indicadores económicos de Estados Unidos serán determinantes para evaluar el rumbo de los mercados durante las próximas semanas. Al mismo tiempo, el comportamiento del petróleo dependerá en gran medida de si Washington y Teherán consiguen reactivar las negociaciones sobre el Estrecho de Ormuz y las hostilidades regionales.
