Mientras Wall Street descansa, los índices sintéticos de Deriv generan volatilidad real 24/7 → Empezá a operar.
Espacio patrocinadoMichael Saylor volvió a poner el foco en una pregunta de fondo para la economía digital: ¿qué podrán hacer las personas y las empresas con los activos que poseen?
En un mensaje publicado el 26 de septiembre, sostuvo que la prosperidad comienza con la libertad para crear, emitir, custodiar, transferir y utilizar activos digitales. También pidió proteger la privacidad, fomentar la competencia y permitir que la gente construya patrimonio.
El tuit resume un artículo más extenso en el que el presidente ejecutivo de Strategy propone un marco de derechos digitales. Su argumento parte de una premisa: si la inteligencia artificial permite producir más y crear nuevos negocios con menos recursos, el acceso al dinero y al capital debe acompañar ese cambio.
La libertad de usar un activo, en el centro de la propuesta
Para Saylor, tener un activo digital pierde parte de su sentido si su propietario no puede moverlo, elegir quién lo custodia o emplearlo para financiar una actividad. Por eso reúne cinco facultades en su propuesta: creación, emisión, custodia, transferencia y uso. A su juicio, deberían estar disponibles tanto para particulares como para compañías, con reglas claras sobre propiedad, información al público y responsabilidad frente al fraude.
La idea va más allá de bitcoin. Saylor menciona monedas digitales, valores tokenizados y otros instrumentos con funciones distintas. Defiende que los titulares puedan cambiar de proveedor y comparar condiciones, de modo que la competencia influya en los costos de custodia, crédito y servicios.
También reclama privacidad para las operaciones habituales y procedimientos de identificación que puedan reutilizarse entre entidades con autorización del cliente.
Más empresas y nuevas vías de financiación
Otra parte de su planteamiento mira a quienes desarrollan productos con IA. Si levantar una empresa se vuelve más sencillo desde el punto de vista técnico, financiarla no debería exigir procesos inaccesibles para un proyecto pequeño, sostiene. De ahí su defensa de reglas de emisión proporcionadas y de mercados en los que los emprendedores puedan encontrar capital sin costos desmedidos.
En el sistema financiero, propone abrir espacio para que bancos custodien bitcoin y ofrezcan crédito respaldado por ese activo bajo normas adaptadas a cada actividad. Son recomendaciones del empresario, no medidas aprobadas ni un pronóstico de adopción. La cuestión que plantea es cuánto margen tendrán usuarios y negocios para elegir los servicios que necesitan.
Un sistema financiero preparado para agentes de IA
El vínculo con la inteligencia artificial aparece con mayor claridad cuando Saylor imagina agentes capaces de investigar, negociar y pagar por cuenta de sus usuarios. Esos programas requerirían billeteras, pagos programables y acceso continuo a servicios financieros. Su tesis es que la infraestructura digital podría responder a operaciones entre programas que no esperan la apertura de una sucursal ni funcionan según horarios bancarios.
Esto no significa que cualquier agente pueda disponer libremente del dinero de una persona. La autorización, los controles y la asignación de responsabilidades serían decisiones centrales para cualquier implementación. La visión de Saylor apunta a que las herramientas financieras puedan utilizarse también desde el software, con opciones para personas y empresas sobre cómo mantener y mover sus activos.
En conjunto, su publicación es una toma de posición sobre el diseño de las reglas para una economía más automatizada. Allí, privacidad, capacidad de elección y acceso al capital aparecen como condiciones para que el aumento de productividad asociado a la IA se traduzca en oportunidades. El debate pendiente es cómo dar cabida a esas posibilidades sin dejar de atender los riesgos para usuarios y mercados.
