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Espacio patrocinadoLa oferta monetaria M2 de Estados Unidos alcanzó un máximo histórico de $23.34 billones en agosto de 2026, tras aumentar $124.900 millones respecto de julio. Los datos de la Reserva Federal, publicados el 22 de septiembre, confirman que el dinero y los depósitos incluidos en este indicador continúan expandiéndose.
El crecimiento interanual llegó al 5,7%, su mayor ritmo desde junio de 2022. La aceleración contrasta con el avance cercano al 2% registrado en agosto de 2024 y vuelve a poner el foco en las implicaciones de la expansión monetaria para la inflación y los mercados.
The Kobeissi Letter destacó estas cifras en una publicación que señala una aceleración de la creación de dinero en Estados Unidos.
M2 encadena 28 meses de crecimiento
La serie ajustada por estacionalidad acumula 28 aumentos mensuales consecutivos, desde mayo de 2024 hasta agosto de 2026.
Durante esa racha, M2 creció aproximadamente $2.39 billones, consolidando la recuperación de la oferta monetaria estadounidense después de la contracción registrada entre 2022 y 2023.
Una expansión superior al 50% desde antes de la pandemia
Al comparar agosto de 2026 con febrero de 2020, M2 aumentó $7.85 billones, equivalentes a aproximadamente un 50,7%.
Distribuido entre los seis años y medio del período, ese incremento representa un promedio de $1.21 billones anuales. La tasa de crecimiento anual compuesta ronda el 6,5%, consistente con el cálculo publicado por Kobeissi.
Estas dos cifras describen aspectos diferentes: el promedio anual expresa cuánto aumentó el agregado en dólares, mientras que la tasa compuesta resume su crecimiento porcentual. Ninguna implica que la expansión haya sido uniforme cada año.
Qué mide M2 y por qué importa
M2 es una medida amplia de la oferta monetaria. Incluye efectivo en manos del público, depósitos bancarios líquidos, depósitos a plazo de menos de $100.000 y participaciones en fondos monetarios minoristas.
Por eso, su crecimiento no equivale directamente a una emisión de billetes por parte de la Reserva Federal. El indicador reúne distintas formas de dinero y ahorro líquido, y debe distinguirse de la base monetaria, que incluye el efectivo en circulación y las reservas bancarias depositadas en la Fed.
La publicación de agosto ilustra esa diferencia: mientras M2 aumentó, la base monetaria descendió de aproximadamente $5.52 billones a $5.41 billones. Ambos indicadores pueden moverse en direcciones distintas durante un mismo mes.
Una mayor cantidad de dinero puede contribuir a presiones inflacionarias, pero su efecto también depende de cuánto se gasta y de la capacidad de la economía para producir bienes y servicios. La velocidad de circulación y la producción son piezas necesarias para interpretar esa relación.
Qué lectura deja para bitcoin y los mercados
Para el mercado cripto, una posible lectura favorable es que una expansión de los saldos líquidos facilite nuevas inversiones si hogares y empresas deciden asumir más riesgo. Bajo ese escenario, parte de esos recursos podría dirigirse hacia acciones, bitcoin u otros activos.
Sin embargo, el dato de M2 no permite saber dónde terminará ese dinero. Los saldos pueden permanecer en depósitos o instrumentos de ahorro, financiar consumo o utilizarse para pagar obligaciones.
También existe un escenario menos favorable: si la expansión monetaria coincide con mayores presiones inflacionarias, unas condiciones financieras más restrictivas podrían contrarrestar el incentivo a invertir.
Por tanto, el récord aporta contexto sobre la cantidad de dinero disponible en la economía, pero no constituye por sí solo una señal de compra para bitcoin. Para evaluar su impacto habrá que observar si esa expansión se traduce en demanda efectiva por BTC y cómo evoluciona junto con las tasas de interés y la inflación.
