El petróleo rompió una barrera clave. El WTI estadounidense superó este jueves los $ 100 por barril -hasta los $ 101,63, un 5,8% más- y alcanzó su nivel más alto en más de tres meses, mientras el Brent avanzó un 5,7% hasta los $ 106,96. Detrás del salto está la escalada militar entre Estados Unidos e Irán.
La escalada con Irán dispara el crudo
El movimiento coincide con una fuerte intensificación de los combates entre Washington y Teherán esta semana. Los enfrentamientos comenzaron este mes, tras un período de relativa calma durante agosto, y bastaron para reactivar la prima de riesgo geopolítico sobre la energía.
El impacto se nota en el acumulado: el Brent suma una subida cercana al 16% en lo que va de septiembre.
El fantasma de una guerra prolongada
Lo que inquieta al mercado no es solo el choque actual, sino su posible duración. Según funcionarios estadounidenses citados por The Wall Street Journal, los principales asesores de la Casa Blanca discutieron con Donald Trump la posibilidad de que la guerra con Irán se extienda incluso más allá de enero de 2029.
Trump, por su parte, afirmó el miércoles que espera que los precios del petróleo y la gasolina bajen después de las elecciones intermedias, y acusó a Irán de intentar usar el impacto económico del conflicto para influir en los comicios. Un conflicto largo mantendría la presión sobre el crudo durante meses.
Por qué importa más allá del surtidor
Aquí el petróleo deja de ser solo una noticia de mercado. La cadena es directa: un crudo más caro encarece la gasolina y el diésel, y eso alimenta la inflación. En Estados Unidos ya se siente: la gasolina marcó un récord para el Día del Trabajo y crece la expectativa de que el diésel supere los $ 6 por galón en los próximos días.
El siguiente eslabón es el que vigilarán los mercados. Una inflación más alta podría alterar las expectativas sobre las tasas de interés y condicionar la reacción de Wall Street y del resto de los activos de riesgo. Nada de eso está garantizado, pero si el petróleo se afianza por encima de los $ 100, vuelve a colarse entre las grandes variables macroeconómicas que el mercado no puede ignorar.
