Mientras Wall Street descansa, los índices sintéticos de Deriv generan volatilidad real 24/7 → Empezá a operar.
Espacio patrocinadoEl mercado de hidrocarburos continúa bajo la fuerte presión que deriva del conflicto en el Medio Oriente. A medio año del inicio de las hostilidades en la región, el consenso parece completamente seguro de que el conflicto no terminará pronto. Esto se convierte en una garantía de que los problemas para la economía global todavía no han mostrado su peor cara.
Este domingo, el secretario de energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó que probablemente no habrá un acuerdo nuclear con Irán. El funcionario aseguró que no se debe esperar un acuerdo que limite las capacidades de Irán para crear armas nucleares, lo que significa que esas capacidades deben ser suprimidas por vías militares.
De acuerdo con Wright, las medidas militares y la presión comercial de EE. UU. se intensificarán hasta que el actual gobierno de Irán acepte las condiciones o un nuevo gobierno lo haga. Los sucesos de los últimos 6 meses han demostrado que derrocar al gobierno islámico del país persa es una faena que no se puede visualizar en el corto plazo.
Este último factor es determinante para que los mercados tengan una idea aproximada sobre el contexto global en los próximos meses. En palabras simples, todo apunta a que el precio del petróleo continuará marcando el camino de la economía mundial por la senda de la volatilidad. De este modo, la situación en algunos mercados podría terminar en una aguda recesión tras un fuerte impulso inflacionario.
El precio del petróleo apunta nuevamente hacia los $100
En las últimas horas, el precio del crudo repuntó con particular intensidad debido a los recientes ataques estadounidenses. Según el portal OilPrice, el barril WTI cruzó la frontera de los $92, mientras que el Brent supera los $97 por barril hasta el momento de redactar esta nota.
Hace pocas horas se confirmó que el ejército estadounidense atacó tres buques petroleros iraníes en el Estrecho de Ormuz. Se trata de una acción que podría considerarse como un ataque contra infraestructura civil, la cual es una línea roja de Teherán.
Según las autoridades de Teherán, el inicio de este tipo de ataque provocará una reacción dolorosa para los activos de infraestructura comercial de EE. UU. y sus socios en la región.
Los persas prometieron una respuesta contundente a este ataque y, según Al-Jazeera, Irán anunciará una zona restringida en Ormuz. Esto implica que los buques comerciales en el perímetro serán considerados blancos de ataques como represalia.
El presidente del parlamento iraní, Mohammad Qalibaf, aseguró el domingo que la infraestructura estadounidense en la región, que comprende empresas de energía, centros de datos y otras, será destruida. Remarcó que si EE. UU. continúa los ataques contra buques comerciales persas, la respuesta será contundente y los activos norteamericanos en la región serán atacados de manera decisiva.
Como se puede notar, la guerra en el Medio Oriente se aproxima rápidamente hacia una escalada que podría provocar grandes convulsiones en los mercados. Hasta ahora, el precio del petróleo ha reaccionado a interrupciones marítimas, por lo que la destrucción de la infraestructura petrolera podría provocar una subida difícil de dimensionar ahora.
La capacidad real de Irán para extender el conflicto
El bloqueo comercial a gran escala de EE. UU. sugiere que es cuestión de tiempo para que el régimen islámico pierda su capacidad para sostenerse. Sin embargo, el hecho más temido es que Teherán cuenta con socios poderosos como Rusia y China, los cuales no pierden la oportunidad de probar sus armamentos contra el ejército estadounidense.
Esto último se manifiesta con hechos como el reciente ataque con misiles antibuques contra un portaavión y un destructor estadounidenses que participan en el bloqueo. Según la agencia Fars, se trató de una «prueba exitosa» de un nuevo misil que «pronto despejará la región» de la presencia marítima estadounidense.
El asunto con Rusia y China se presenta como la mayor garantía de extensión del conflicto. Durante años, Estados Unidos ha apoyado a Taiwán y a Ucrania frente a Moscú y Pekín, por lo que estos últimos ven a Irán como una oportunidad para ejercer la «reciprocidad geopolítica» contra Washington.
En líneas generales, se puede decir que la receta para mantener la tensión en los mercados está sólidamente establecida.
