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Espacio patrocinadoEl circuito es sencillo y por eso resulta llamativo. Cada vez que un usuario de WorldClaw elige pagar con USD1 el acceso a un modelo de IA, activa el negocio de World Liberty Financial, y con él una fuente de ingresos que llega hasta la familia del presidente de Estados Unidos.
Según un relevamiento de Reuters, buena parte de esos modelos pertenece a compañías chinas que Washington mantiene bajo restricciones, lo que coloca al entramado en tensión directa con la línea dura que la administración Trump dice sostener frente a la tecnología china.
El engranaje cripto
World Liberty Financial gana dinero con el uso de sus dos activos: el token de gobernanza $WLFI y el stablecoin USD1. Como otras monedas estables atadas al dólar, USD1 se respalda con activos tradicionales -bonos del Tesoro estadounidense, entre ellos- para sostener su paridad, y la familia Trump tiene derecho a un porcentaje del interés que generan esas reservas.
WorldClaw acepta USD1 como medio de pago, de modo que cada operación en la plataforma alimenta ese mecanismo. Reuters no pudo establecer los términos financieros exactos entre ambas compañías ni cuánto embolsó la familia por los pagos en cripto, aunque sí documentó que Ryan Fang, responsable de crecimiento de World Liberty, asesoró a WorldClaw en la adopción de USD1, en un rol que la firma describe como estrictamente consultivo.
Los modelos chinos señalados
De los 90 modelos que ofrece WorldClaw, casi la mitad procede de desarrolladores chinos con problemas ante el gobierno estadounidense. La lista incluye a Alibaba y Baidu, catalogadas por el Departamento de Defensa como empresas alineadas con el ejército chino, y a Z.ai -antes Zhipu AI-, incorporada a la «entity list» del Departamento de Comercio, una designación que restringe severamente su acceso a tecnología estadounidense.
También figuran modelos de DeepSeek y Moonshot, a las que funcionarios de la administración acusaron recientemente de robar propiedad intelectual a rivales estadounidenses. Las compañías chinas rechazan esas caracterizaciones, y Alibaba llegó a calificar su inclusión en la lista del Pentágono de «arbitraria y caprichosa», anticipando acciones legales para salir de ella.
«No hay conflicto» frente a los expertos
Nada de esta colaboración es ilegal, y los modelos chinos pueden usarse legalmente en Estados Unidos. La Casa Blanca sostuvo que no existe conflicto de interés y que el presidente actúa solo en beneficio del público estadounidense, mientras que World Liberty subrayó que WorldClaw es una empresa independiente y que ofrecer modelos chinos y estadounidenses es una práctica extendida en la industria.
Los especialistas consultados por Reuters lo leen de otra manera: un investigador de Georgetown describió como contradictorio que, mientras el Estado intenta responder al avance de la IA china, el negocio busque rentabilizar esas mismas herramientas. La tensión gana relieve a semanas de la cumbre prevista entre Trump y Xi Jinping, con ambas potencias intentando enfriar una carrera por la IA que ninguna quiere ceder.
Con más de 10.000 usuarios y unos 50 millones de tareas diarias procesadas por su enrutador de modelos, WorldClaw no es un experimento marginal, y esa escala es la que vuelve incómoda la pregunta de fondo: quién se beneficia, y con qué tecnología, cada vez que el pago se hace en USD1.
