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Espacio patrocinadoBitcoin está más cerca de su límite de lo que muchos creen. Changpeng Zhao, conocido como CZ y fundador de Binance, encendió el debate al recordar en X que ya se han minado más de 20,07 millones de bitcoins -el 95,6% del máximo posible-, dejando apenas un 4,4% de la oferta por crear.
Pero su observación más aguda no fue esa, sino la que vino después: la cantidad de bitcoins realmente disponibles es mucho menor de lo que dice ese número.
Su argumento es que Bitcoin es, en la práctica, un activo deflacionario. Según su estimación, entre un 10% y un 20% de las monedas existentes están perdidas, atascadas o son irrecuperables para siempre -por llaves privadas olvidadas, discos duros extraviados o billeteras abandonadas-. Restadas esas, la oferta efectiva en circulación quedaría entre 16 y 18 millones de bitcoins.
La conversación que afinó la idea
Lo interesante del intercambio es cómo la tesis se precisó en tiempo real. Un usuario le repreguntó a CZ si, dado que 21 millones es el tope y muchas monedas están perdidas, la verdadera escasez no reside en el suministro máximo teórico sino en el «suministro utilizable», el que de verdad puede comprarse y venderse.
CZ confirmó la idea y le añadió una capa: muchos holders de largo plazo simplemente no mueven ni gastan sus monedas en absoluto. «No puedes comprar esas», respondió.
Es decir, a las monedas técnicamente perdidas hay que sumar las que están voluntariamente inmovilizadas por inversores que las guardan durante años. El resultado es que el bitcoin efectivamente disponible en el mercado es una fracción aún más pequeña del total.
Lo que este argumento ilumina y lo que conviene matizar
La tesis de la escasez tiene fundamento real y datos que la respaldan. Firmas de análisis on-chain como Chainalysis han estimado durante años que millones de bitcoins están perdidos de forma permanente, con cálculos que van desde los 2,5 hasta los 4 millones.
La lógica económica es directa: si la oferta que puede negociarse es menor que la nominal, cada BTC disponible es proporcionalmente más escaso, y la escasez es el pilar central de la propuesta de valor de Bitcoin.
Conviene, eso sí, mantener dos matices a la vista. El primero es que la cifra de monedas perdidas es, por naturaleza, imposible de verificar con exactitud: una moneda «perdida» es indistinguible en la blockchain de una simplemente guardada durante mucho tiempo. Nadie puede afirmar con certeza cuántas están muertas y cuántas solo dormidas. El propio rango del 10-20% que ofrece CZ refleja esa imprecisión inevitable.
El segundo es de contexto: CZ tiene un interés evidente en reforzar la narrativa de escasez, como cualquier gran actor del sector, y su comentario de que las monedas inmovilizadas «no se pueden comprar» convive con su conocida postura a favor de guardar cripto en exchanges.
La idea, no obstante, se sostiene por sí sola más allá de quién la formule. Con Bitcoin cotizando en torno a los 63.000 dólares, la discusión de fondo es la misma que acompaña al activo desde su origen: en un mundo de dinero infinito, un activo cuyo suministro no solo es finito sino que además se encoge con cada llave perdida plantea una propuesta que el sistema financiero tradicional no puede igualar. El tiempo dirá cuánto de esa promesa se traduce en valor.
