Donald Trump apuesta por la presión económica sobre Irán ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió moderar la opción militar contra Irán para priorizar la presión económica. La Casa Blanca busca aprovechar el impacto de la elevada inflación y la devaluación del rial iraní para aumentar la presión sobre la nación persa. Entretanto, las autoridades de Teherán exigen el levantamiento de las sanciones antes de reabrir el Estrecho de Ormuz.

El conflicto marítimo mantiene afectado desde hace meses el tránsito por esta vía fundamental para el comercio energético mundial. La Fuerza Naval de Estados Unidos redirigió recientemente decenas de buques comerciales en medio del bloqueo de la zona. Esta estrategia mantiene bajo un estricto control el flujo marítimo hacia los puertos bajo jurisdicción iraní.

Por su parte, el Gobierno iraní avanza en negociaciones paralelas con el Sultanato de Omán para definir rutas de navegación. Sin embargo, el canciller Abbas Araghchi descartó reanudar conversaciones directas con Washington sin el pago previo de compensaciones. El funcionario enfatizó que la apertura definitiva requerirá el fin inmediato del bloqueo estadounidense, además de una indemnización por las acciones militares de Estados Unidos e Israel.

Mientras tanto, las tensiones geopolíticas continúan afectando la seguridad de las embarcaciones que intentan transitar por la región. Diversas milicias aliadas de Teherán mantienen ataques contra infraestructuras energéticas y buques petroleros en aguas cercanas. Esta prolongada inestabilidad dificulta la concreción de un acuerdo duradero a corto plazo, lo que lleva a EE. UU. a incrementar la presión económica sobre Irán.

Impacto directo de la presión sobre Irán en los precios del petróleo y los mercados bursátiles

El estancamiento de las negociaciones volvió a impulsar la cotización internacional del crudo en los mercados globales. El barril de petróleo Brent registró un incremento del 1,1%, hasta situarse en los $84,45. Asimismo, el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, avanzó un 1% y cotizó cerca de los $78,98 por barril.

Las principales corporaciones petroleras globales reportaron importantes ganancias operativas gracias al repunte de los precios de los hidrocarburos. ExxonMobil, Chevron, BP, Shell y TotalEnergies sumaron un beneficio conjunto de $48.000 millones durante el segundo trimestre. Con ello, la generación de flujo de caja libre alcanzó niveles históricos para el sector energético.

En el ámbito financiero, los mercados bursátiles reaccionaron de forma mixta ante las tensiones internacionales y los datos económicos. Los principales índices de Asia registraron avances significativos, impulsados por el repunte previo observado en Nueva York. Entretanto, las bolsas europeas iniciaron la semana con variaciones moderadas mientras los inversores esperan nuevos indicadores de inflación.

Wall Street mantiene su atención en la próxima decisión de la Reserva Federal sobre las tasas de interés. La sorpresiva contracción del empleo en julio redujo las expectativas de un endurecimiento monetario durante septiembre. Los inversores analizan ahora si los bancos centrales suavizarán sus políticas ante las señales de debilidad del mercado laboral.

Movimientos en las materias primas y nuevas inversiones estratégicas

El precio del oro se mantuvo estable en niveles elevados, cerca de los $4.387 por onza. El activo refugio conserva el interés de los participantes del mercado ante el actual panorama de incertidumbre internacional. Cabe destacar que la volatilidad cambiaria también favorece la demanda de metales preciosos como instrumentos de protección.

En paralelo, la administración estadounidense anunció un respaldo financiero de $400 millones para un proyecto minero en Australia. La medida busca asegurar el suministro de escandio y reducir la dependencia comercial de los productores chinos. El anuncio provocó un fuerte repunte en las acciones de la compañía encargada del proyecto.

Las negociaciones diplomáticas en Oriente Medio continuarán condicionadas por las demandas económicas y las sanciones vigentes entre las partes. La falta de acuerdos estructurales prolonga el riesgo de interrupciones en las cadenas globales de suministro energético. Todo ello anticipa un periodo de elevada sensibilidad en los principales mercados de materias primas.

El desenlace de esta crisis energética dependerá en buena medida de la capacidad de los intermediarios para acercar las posiciones de Washington y Teherán. Las compañías de transporte marítimo mantienen rutas alternativas para evitar las zonas de conflicto cercanas al Estrecho de Ormuz. El seguimiento de estos factores resultará determinante para evaluar la evolución de los mercados energéticos y de la economía global durante los próximos meses.

Alejandro Gil
Alejandro Gil
Alejandro es periodista especializado en la cobertura del mundo financiero.

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