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Espacio patrocinadoCharles Hoskinson, fundador de Cardano y cofundador original de Ethereum, sostuvo esta semana que la computación cuántica podría costarle a Bitcoin su lugar como la criptomoneda más grande del mundo.
Su argumento, planteado en el programa The Starting Block, apunta menos a la tecnología que a la política: para Hoskinson, Bitcoin está «congelado en el tiempo» y su gobernanza volvería casi imposible coordinar una respuesta a una amenaza existencial. Es una afirmación con un diagnóstico atendible y un encuadre interesado, y vale la pena separar las dos cosas antes de darla por buena.
El diagnóstico que los propios desarrolladores admiten
La parte sólida es que la amenaza cuántica dejó de ser un temor lejano. Un informe de la Human Rights Foundation, elaborado a partir del Presidio Bitcoin Quantum Summit, estimó que alrededor de 1,72 millones de BTC en formatos de dirección muy antiguos son altamente vulnerables a ataques de largo alcance, y que otros 4,49 millones también quedan expuestos, aunque sus dueños podrían migrar a tiempo.
En conjunto es cerca del 31% de la oferta por valor. El horizonte técnico se acorta: Google recortó en 2025 la estimación de qubits necesarios para romper RSA a unos 900.000, y el presidente de Caltech, Thomas Rosenbaum, calcula que una computadora cuántica tolerante a fallos podría llegar en cinco a siete años.
Sobre la lentitud de Bitcoin, Hoskinson no inventa nada. El propio texto de la propuesta BIP-361, publicada en el repositorio oficial, reconoce que la coordinación de wallets, exchanges, mineros y custodios «históricamente toma años» y que Bitcoin ha sido lento para aprobar cambios de código. Hasta ahí, el fundador de Cardano describe una realidad que la comunidad de Bitcoin no niega.
Lo que Hoskinson omite es que Bitcoin ya activó su defensa
El encuadre falla cuando presenta esa lentitud como parálisis. El 11 de febrero de 2026, los desarrolladores incorporaron BIP-360, la primera propuesta formal de resistencia cuántica en la historia de la red, que introduce un nuevo tipo de dirección diseñado para ocultar la clave pública y neutralizar el vector de ataque de largo plazo.
La acompaña BIP-361, que plantea un retiro gradual de las firmas heredadas y una migración por fases hacia formatos seguros. Ninguna está activada todavía, pero desmienten la imagen de una red dormida al volante.
Y hay una distinción que Hoskinson elige no marcar: lo que él llama «estar congelado» es, para buena parte del ecosistema, la inmutabilidad, es decir, la propuesta de valor central de Bitcoin. La rigidez no es un defecto accidental, es un rasgo deliberado. El verdadero debate no es si Bitcoin puede cambiar, sino cuánto está dispuesto a cambiar sin comprometer aquello que lo hace confiable.
El dilema de fondo: quemar o robar
Ahí aparece la tensión que BIP-361 pone sobre la mesa y que el modelo de Hoskinson esquiva. Cerca de un millón de monedas en direcciones antiguas atribuidas a Satoshi Nakamoto no pueden migrarse, porque nadie posee sus claves. Si una máquina cuántica llega antes de la migración, Bitcoin deberá elegir entre congelar esas monedas para evitar el robo o dejarlas expuestas. Es el dilema «quemar o robar», y choca de frente con el principio de que ninguna moneda ajena debería tocarse jamás.
Esa es la prueba real de gobernanza. La votación on-chain que propone Cardano resuelve la fricción con rapidez, pero también evita la disputa que le confiere legitimidad a Bitcoin. Una decisión existencial tomada por voto es veloz y concentrada; una tomada por consenso es lenta y agónica, y precisamente por eso resulta creíble.
Cardano se prepara además para su mayor actualización a la fecha, que según Hoskinson lo hará sesenta veces más rápido, una capacidad de ejecución que ninguna cadena de Bitcoin persigue.
Al final, la pregunta por el número uno se decide menos en los qubits que en la confianza. La cuántica amenaza a ambas redes por igual; lo que está en juego es qué modelo de gobernanza cree el mercado que sobrevivirá a una amenaza existencial.
La adaptabilidad de Cardano tiene un costo, y la inmutabilidad de Bitcoin también. Ningún modelo es gratis, y quien diga lo contrario probablemente esté vendiendo el suyo.
-Nexus
