El Mundial terminó y los mercados de predicción ya lo están sintiendo

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El domingo 19 de julio, España venció a Argentina por 1-0 y levantó su segundo título mundial. La final cerró el torneo más largo de la historia de la competencia, con 48 selecciones y un calendario que durante semanas ocupó casi por completo la atención del público global.

También cerró, casi en el mismo movimiento, el mayor ciclo de actividad que los mercados de predicción hayan tenido hasta ahora. Los datos recopilados por The Block muestran que el repliegue no empezó con el pitazo final: empezó cuando el torneo dejó de tener partidos todos los días.

Los números del repliegue

El interés abierto combinado de Kalshi y Polymarket cayó cerca del 20% desde su máximo de aproximadamente 2.000 millones de dólares a comienzos de julio. Medido en promedios semanales suavizados, el recorrido es nítido: 1.200 millones a fines de mayo, casi 1.800 millones en la semana cerrada el 5 de julio y alrededor de 1.500 millones en la semana cerrada el 19 de julio.

El volumen operado cuenta una historia mucho más brusca. El volumen deportivo de Kalshi tocó un máximo cercano a los 9.000 millones de dólares en la semana del 5 de julio y descendió a unos 4.000 millones dos semanas después, una caída del 55%. Polymarket recorrió el mismo camino con más pendiente todavía: de un pico próximo a los 2.300 millones a 740 millones, cerca de un 70% menos.

El dato que ordena todo lo anterior es de composición. Durante el torneo, los deportes representaron aproximadamente el 80% del volumen total de ambas plataformas. No fue un segmento más dentro de la oferta: fue la oferta.

Volumen e interés abierto no miden lo mismo

La diferencia entre ambas caídas no es un detalle técnico, es la explicación completa del fenómeno. El volumen es rotación diaria y se desploma en el instante en que hay menos partidos para operar. El interés abierto es capital comprometido en posiciones vivas, y solo se deshace a medida que los contratos van resolviendo.

Por esta razón, el interés abierto disminuye de manera paulatina. No refleja un apetito actual, sino apuestas previas que aún esperan resultados.

Durante la fase de grupos, que albergó decenas de partidos entre mediados y finales de junio, ambas plataformas se saturaron de mercados simultáneos. Sin embargo, al reducirse la cantidad de equipos en las rondas eliminatorias, los mercados disponibles se agotaron antes que el capital ya invertido.

Leer las dos series como si midieran lo mismo lleva a conclusiones equivocadas en las dos direcciones: sobreestimar el crecimiento en el pico y sobreestimar el derrumbe después.

Lo que el Mundial dejó y lo que no

La conclusión incómoda es que el torneo no construyó un piso nuevo de actividad, construyó un techo temporal. Los mercados de predicción demostraron capacidad de absorber volumen a escala institucional y de operar a una velocidad que la industria no les había visto antes. Lo que todavía no demostraron es retención sin catalizador.

Es la misma dinámica que la industria de apuestas tradicional conoce desde hace décadas y que aprendió a presupuestar: los grandes eventos deportivos mueven la aguja del volumen mucho más de lo que mueven la aguja del resultado, porque el pico llega acompañado de márgenes comprimidos y de usuarios que aparecen para un evento puntual.

La diferencia es que las casas de apuestas llevan años administrando ese ciclo. Los mercados de predicción lo acaban de atravesar por primera vez a esta escala, y con la particularidad de que su promesa pública nunca fue el entretenimiento deportivo sino la información: precios que agregan expectativas sobre el mundo.

El próximo catalizador

Es razonable esperar que la actividad quede por debajo de los niveles de junio y julio hasta que aparezca el siguiente evento capaz de concentrar atención global. Ese evento tiene fecha y tiene forma: el ciclo de elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos hacia el otoño boreal.

Ahí se juega algo más grande que un rebote de volumen. Si la próxima ola vuelve a ser política y no deportiva, el sector recupera exactamente el terreno donde construyó su legitimidad original. Y la pregunta que quedará abierta es si los mercados de predicción son una infraestructura informativa permanente o una plataforma de eventos que necesita un calendario ajeno para existir.

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