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Espacio patrocinadoTercera edición, tercera paliza: con el 78% de los votos, Elon Musk es el nuevo Personaje de la Semana, el ganador más contundente que ha tenido el formato. Y eso plantea un problema editorial que conviene confesar de entrada: la historia de Musk es la más contada del planeta.
Por eso esta saga no va a repetirla: va a seguir el dinero. Cómo se financió todo, las veces que estuvo a días de perderlo todo, y su relación real con el mercado cripto.
Empezando por el dato que casi todos olvidan: antes de los autos y los cohetes, Musk quiso reinventar el dinero.
El inmigrante que llegó justo a tiempo
Nacido en Pretoria, Sudáfrica, en 1971, Musk emigró a los 17 años a Canadá y de ahí a Estados Unidos, donde se graduó en física y economía en la Universidad de Pensilvania. Se inscribió en un doctorado en Stanford y lo abandonó a los dos días, convencido de que Internet iba a cambiar la sociedad más rápido que la física.
Era 1995, el año exacto en que nacía la Internet comercial, y con su hermano fundó Zip2, un directorio de negocios con mapas para periódicos. Los primeros meses fueron de manual de garaje: sin dinero para oficina y vivienda, los fundadores dormían donde trabajaban.
El final de esa primera aventura ya mostraba al personaje completo. En 1998 Musk organizó una rebelión interna para recuperar el puesto de CEO que los inversores le habían quitado; ganó la batalla, perdió la guerra -el directorio terminó vendiendo la compañía- y en febrero de 1999 Compaq pagó 307 millones de dólares en efectivo por Zip2.
A Musk, propietario del 7%, le correspondieron 22 millones. A sus 27 años, contaba con lo suficiente para jubilarse. Sin embargo, hizo justamente lo contrario.
El dinero digital antes que los cohetes
Un mes después de cobrar, Musk puso 12 millones -más de la mitad de todo lo que tenía- en fundar X.com, una financiera en línea que fue de los primeros bancos digitales con seguro federal de depósitos en Estados Unidos. La apuesta era enorme para 1999: convencer a la gente de manejar su dinero por Internet cuando la mayoría ni siquiera tenía correo electrónico.
En 2000, X.com se fusionó con su competidor Confinity y del matrimonio nació PayPal -no sin costo para Musk, a quien la junta desplazó de la conducción en las internas que siguieron. Pero cuando eBay compró PayPal por 1.500 millones de dólares en 2002, Musk era el mayor accionista individual y embolsó unos 176 millones.
Guarda este capítulo, porque es la clave secreta de toda la saga: la primera gran fortuna de Musk no vino de autos ni de cohetes, sino de intentar reinventar cómo se mueve el dinero -la misma obsesión que décadas después le haría recomprar el dominio X.com y hablar de convertir una red social en una aplicación financiera total.
El lector cripto reconocerá el patrón: el hombre que hoy mueve mercados con un tuit empezó su carrera exactamente donde el dinero se encuentra con Internet.
La decisión imposible
Con 176 millones y 31 años, el guion razonable era diversificar y vivir de rentas. Musk hizo lo que ningún asesor financiero firmaría: volvió a poner casi todo sobre la mesa, esta vez en las dos industrias con la tasa de fracaso más alta que existe -los cohetes, fundando SpaceX en 2002, y los autos, entrando a Tesla en 2004 como su principal inversor con 6,3 millones iniciales.
Para 2008, esa doble apuesta lo tendría al borde de la ruina total, con las dos compañías quemando caja a la vez y a días de la quiebra.
Cómo sobrevivió a ese invierno -la historia financiera más dramática de Silicon Valley- es la entrega de mañana.
Esta saga fue elegida por la comunidad de CriptoTendencia en WhatsApp. Cada domingo, una nueva votación decide al siguiente protagonista.
