El Personaje de la Semana: Buffett, el niño de Omaha que compró su primera acción a los 11 años

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La comunidad habló con una contundencia récord: con el 76% de los votos, Warren Buffett es el segundo Personaje de la Semana de CriptoTendencia.

Y hay que decirlo de frente: los lectores de un medio cripto eligieron al crítico más famoso que Bitcoin ha tenido. Lejos de ser una contradicción, es una declaración de madurez -para invertir bien hay que entender también a los escépticos brillantes, y ninguno lo es más que el hombre de 95 años al que el mercado llama el Oráculo de Omaha.

Cinco entregas para entenderlo, empezando por donde empieza todo: un niño que miraba cotizaciones en la oficina de su padre.

El niño que ya pensaba en interés compuesto

Warren Edward Buffett nació el 30 de agosto de 1930 en Omaha, Nebraska, hijo de un corredor de bolsa que luego sería congresista. La leyenda de su precocidad está bien documentada: vendía chicles y botellas de Coca-Cola puerta a puerta, repartía periódicos, y a los 11 años juntó sus ahorros para comprar sus primeras acciones -tres títulos de Cities Service Preferred a 38 dólares cada uno, comprando otras tres para su hermana.

Lo que pasó después lo marcó para siempre. La acción cayó de inmediato a 27 dólares, el niño aguantó la angustia, esperó a que se recuperara y vendió a 40 para asegurar una pequeña ganancia. Meses después, el papel superaba los 200 dólares.

Buffett ha contado esa historia toda su vida como su primera gran lección: la paciencia paga, y el precio de entrada importa menos que el valor de lo que se tiene entre manos. Tenía 11 años y ya había cometido -y entendido- el error que millones de inversores repiten cada día.

El maestro que le dio el sistema

El talento sin método es solo intuición, y el método llegó en la Universidad de Columbia, donde estudió bajo Benjamin Graham, el padre de la inversión en valor.

De Graham heredó las ideas que repetiría por siete décadas: el precio es lo que pagas, el valor es lo que recibes; el mercado es un socio maníaco-depresivo que cada día te ofrece precios distintos -la famosa alegoría del señor Mercado- y la tarea del inversor es aprovechar sus cambios de humor, no contagiarse de ellos.

Armado con ese sistema, en 1956 volvió a Omaha y fundó su primera sociedad de inversión con 105.000 dólares aportados por siete socios entre familiares y amigos -él puso apenas 100 dólares de su bolsillo. Lo que aportaba era el método, y el método rindió: para 1962 la sociedad manejaba 7,2 millones de dólares y Buffett, con poco más de 30 años, ya era millonario.

La peor compra de su vida

Ese mismo año detectó una textil de Nueva Inglaterra en decadencia que cotizaba por debajo de su capital de trabajo: Berkshire Hathaway. Empezó a acumular acciones a unos 8 dólares y en 1965 tomó el control de la compañía. Él mismo la calificaría después como la compra más tonta de su carrera -peleó veinte años por salvar el negocio textil antes de rendirse.

Pero sobre ese cascarón moribundo construyó otra cosa: un holding para comprar empresas y acciones que se convertiría en la máquina de capitalización más exitosa de la historia. La medida del milagro: desde 1965 hasta fines de 2024, la acción de Berkshire acumuló una revalorización de 5.502.284%, contra 39.054% del S&P 500 en el mismo período.

Cómo funciona esa máquina por dentro -el secreto de las aseguradoras, el dinero flotante y la evolución de comprar empresas baratas a comprar empresas extraordinarias- es la historia de mañana.

Esta saga fue elegida por la comunidad de CriptoTendencia en WhatsApp. Cada domingo, una nueva votación decide al siguiente protagonista.

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