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Espacio patrocinadoLa comunidad de CriptoTendencia habló, y lo hizo con una claridad que no dejó espacio para la duda: Michael Saylor arrasó en la primera votación de El Personaje de la Semana con más del 60% de los votos, superando por amplio margen a Vitalik Buterin, Changpeng Zhao y Charles Hoskinson.
A partir de hoy y hasta el viernes, una entrega diaria recorrerá la historia del hombre detrás de la apuesta corporativa más grande que ha visto el mercado cripto. Y toda esa historia comienza, como suele ocurrir con las grandes apuestas, con una caída.
El hombre que ya había perdido una vez
Mucho antes de convertirse en el rostro del Bitcoin corporativo, Saylor fundó en 1989 una empresa de inteligencia de negocios llamada MicroStrategy, que con los años pasaría a llamarse simplemente Strategy.
Durante la burbuja puntocom de finales de los noventa, aquella compañía lo convirtió en una de las estrellas del Nasdaq, y el estallido de esa misma burbuja le enseñó la lección más cara de su vida: su fortuna se desplomó junto con el sector tecnológico, y el ejecutivo que había tocado la cima del mercado pasó las dos décadas siguientes dirigiendo una empresa de software sólida pero discreta, lejos de los titulares que alguna vez lo habían coronado.
Ese detalle biográfico importa más de lo que parece, porque explica el temple del personaje. Quien decide apostar el balance completo de una compañía cotizada a un activo volátil no es un novato deslumbrado por las ganancias rápidas, sino un hombre que ya conoció la ruina bursátil y decidió, aun así, volver a concentrar todo su capital en una sola convicción.
El verano de 2020, cuando el efectivo se volvió el enemigo
La pandemia cambió el cálculo. Con la Reserva Federal expandiendo su balance a una velocidad sin precedentes para sostener la economía, Saylor llegó a una conclusión que repetiría hasta el cansancio: el efectivo que dormía en la tesorería de su empresa se estaba derritiendo como un cubo de hielo, devorado por la expansión monetaria. Mantener cientos de millones de dólares en caja ya no era prudencia financiera, sino una pérdida garantizada de poder adquisitivo.
La respuesta llegó el 11 de agosto de 2020, cuando la compañía anunció la compra de 21.454 bitcoins por 250 millones de dólares, convirtiéndose en la primera empresa cotizada en adoptar Bitcoin como activo principal de su reserva de tesorería. En el comunicado oficial, Saylor lo justificó sin rodeos: Bitcoin era, en sus palabras, una reserva de valor confiable y un activo de inversión atractivo, con más potencial de apreciación a largo plazo que mantener efectivo.
El mercado tardó en dimensionar lo que acababa de ocurrir. Aquella operación no era una diversificación prudente ni un experimento marginal, sino la primera pieza de una transformación total: la empresa de software estaba a punto de convertirse en un vehículo de acumulación de Bitcoin, un modelo que nadie había intentado y que decenas de compañías terminarían imitando en los años siguientes.
La puerta que se abrió aquel día
Lo que vino después de esa primera compra desbordó cualquier pronóstico, porque Strategy no se detuvo en los 250 millones iniciales y hoy acumula más de 847.000 bitcoins, la mayor tesorería corporativa del mundo. Cómo financió semejante acumulación -una máquina de capital tan ingeniosa como controvertida, construida con emisiones de acciones, deuda convertible e instrumentos preferentes- es la historia de mañana.
Porque si la entrega de hoy explica por qué Saylor apostó, la de mañana explica cómo consiguió que el mercado le prestara decenas de miles de millones de dólares para seguir apostando.
Esta saga fue elegida por la comunidad de CriptoTendencia en WhatsApp. Cada domingo, una nueva votación decide al siguiente protagonista.
