El desplome del mercado bursátil en Corea del Sur no solo golpeó a las principales empresas del país, sino también a cientos de miles de inversionistas que operaban con apalancamiento. La fuerte caída del índice KOSPI desencadenó una ola de llamadas de margen y liquidaciones forzadas que amenaza con intensificar aún más la presión sobre el mercado.
Puntos clave:
- Más de 1.2 millones de cuentas minoristas activaron llamadas de margen tras el desplome del mercado.
- Entre 320.000 y 360.000 posiciones fueron liquidadas completamente por los corredores de bolsa.
- El KOSPI cayó un 8,09% en los últimos 5 días, registrando su tercera peor caída desde la crisis de Lehman Brothers.

Desplome del mercado en Corea del Sur desencadena una ola de llamadas de margen
La fuerte corrección del mercado de Corea del Sur provocó una rápida reacción entre los inversionistas que mantenían posiciones apalancadas. Según datos del Servicio de Supervisión Financiera de Corea (FSS), más de 1.2 millones de cuentas minoristas recibieron llamadas de margen después de que el mercado sufriera una de sus peores jornadas en casi dos décadas.
La situación obligó a numerosos inversionistas a aportar capital adicional para mantener abiertas sus posiciones. Sin embargo, una parte importante no logró cubrir los requisitos exigidos por los corredores, lo que desencadenó ventas automáticas de activos para limitar las pérdidas.
Este tipo de procesos suele aumentar la presión bajista, ya que las liquidaciones forzadas incrementan la oferta de acciones en un momento en el que la demanda continúa debilitándose.
Las ventas forzadas podrían seguir aumentando
De acuerdo con las cifras disponibles, entre 320.000 y 360.000 cuentas fueron liquidadas completamente, eliminando el capital invertido e incluso dejando obligaciones pendientes para algunos operadores que utilizaban altos niveles de apalancamiento.
Al mismo tiempo, los depósitos mantenidos por inversionistas minoristas en las firmas de corretaje de Corea del Sur descendieron en aproximadamente 30 billones de wones, hasta situarse cerca de 107.1 billones, su nivel más bajo desde febrero. Esta reducción refleja que parte del capital abandonó el mercado o fue utilizado para cubrir pérdidas y llamadas de margen.
Además, las estadísticas oficiales sobre ventas forzadas presentan un retraso de varios días, lo que significa que el impacto total del desplome aún podría no haberse reflejado completamente en los datos disponibles.
El mercado vigila el riesgo de un efecto en cadena
La caída del 8,09% registrada por el KOSPI el lunes representa el tercer peor desempeño diario desde la crisis financiera de 2008 y obligó a activar varios mecanismos automáticos de interrupción de operaciones.
En escenarios de elevada volatilidad, las llamadas de margen pueden convertirse en un factor que prolonga las caídas, ya que las ventas automáticas generan una presión adicional sobre los precios y pueden provocar nuevas liquidaciones entre quienes todavía mantienen posiciones apalancadas.
Por ahora, el foco del mercado permanece en la evolución de estas ventas forzadas. Si la volatilidad continúa y el número de liquidaciones sigue aumentando, el mercado surcoreano podría enfrentar nuevas jornadas de presión mientras los inversionistas intentan estabilizar sus carteras.
