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Espacio patrocinadoLa propuesta más polémica del año para Bitcoin avanza hacia una fecha límite definitiva a inicios de agosto, y los números no la acompañan: el respaldo de los mineros nunca ha superado el 1%, una señal de rechazo contundente pese al enorme ruido social que rodea el debate.
BIP-110, formalmente titulada Reduced Data Temporary Soft Fork, es en el fondo una disputa sobre para qué sirve el espacio de bloque de Bitcoin.
Las transacciones pueden transportar dinero y también datos adicionales: el campo OP_RETURN funciona como una «nota» para fragmentos pequeños, mientras que los data pushes permiten insertar bloques de datos más grandes dentro del script o los datos de testigo. Por esas vías circulan los Ordinals, las inscripciones y varios esquemas de tokens.
Qué propone y por qué genera rechazo
BIP-110 endurecería esos caminos durante un año: limitaría OP_RETURN a su antiguo tamaño reducido, bloquearía la mayoría de fragmentos de datos arbitrarios por encima de 256 bytes y restringiría ciertos formatos de script usados principalmente para almacenamiento.
Los defensores argumentan que de esta manera Bitcoin permanece centrado en los pagos y se reduce la carga sobre los nodos. Por otro lado, los críticos sostienen que esto transforma una discusión política en una regla de consenso y dicta a los usuarios qué transacciones son consideradas «aceptables».
Dos de las figuras más influyentes del ecosistema se pronunciaron en contra el sábado. Michael Saylor, fundador de Strategy, publicó en X que «hay 110 cosas más peligrosas para Bitcoin que el spam», y advirtió que la propuesta «convierte una disputa sobre spam en un cambio de consenso que invalidaría transacciones actualmente válidas y que pagan comisiones». El precedente, escribió, es el verdadero peligro.
Adam Back, cofundador de Blockstream y citado en el white paper de Bitcoin por su diseño de hashcash, fue igual de directo con los recién llegados que apoyan la iniciativa: «Bitcoin respetuosamente les dice que no». Su recurso real, añadió, es agruparse y bifurcarse, pero «Bitcoin no se unirá a esa cadena».
Los números detrás del pulso
BIP-110 no sigue la ruta habitual de aprobación minera abrumadora. Utiliza un soft fork activado por usuarios (UASF), un mecanismo en el que los nodos imponen la regla con o sin acuerdo de los mineros, con un umbral de señalización del 55% en lugar del 95% tradicional.
Ni siquiera con esa vara rebajada aparece el respaldo. Según el monitor oficial de señalización, el apoyo minero nunca ha superado el 1% y se ubica en cero en el período actual, sin ningún pool importante detrás. Entre los nodos, la adopción se mantiene en dígitos bajos, sostenida casi por completo por Bitcoin Knots, la alternativa al dominante Bitcoin Core.
El deadline llega igual
El período de señalización vigente corre del bloque 957.600 al 959.615, y el lock-in voluntario cae en el bloque 961.542, previsto para inicios de agosto. Los nodos con software BIP-110 comenzarían entonces a rechazar bloques que no señalicen apoyo, con activación proyectada hacia septiembre.
En la práctica, una regla respaldada por un puñado de nodos y casi ningún minero no cambia Bitcoin para todos: solo escindiría una cadena minoritaria. La resistencia al cambio de Bitcoin no está escrita en ningún documento, sino en miles de operadores independientes que deben adherirse uno a uno. Y la evidencia indica que esta vez no lo harán.
