La inflación mayorista de Japón se dispara a 7,1% y acorrala al Banco de Japón

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Los precios mayoristas de Japón se aceleraron en junio a su ritmo más rápido en más de tres años, impulsados por empresas que trasladan agresivamente a sus clientes los mayores costos derivados del conflicto en Medio Oriente. El dato refuerza los argumentos a favor de nuevas subidas de tasas de interés por parte del Banco de Japón (BOJ).

El índice de precios al productor subió 7,1% interanual en junio, según datos del BOJ, por encima del 6,8% que anticipaba el consenso del mercado y marcando el mayor incremento desde marzo de 2023. La cifra se acelera frente al 6,6% revisado de mayo.

El dato llega un día después de que el propio BOJ advirtiera en un informe que el traspaso de costos de insumos avanza a un ritmo más veloz que en el pasado, algo que podría traducirse en mayor inflación al consumidor hacia finales de este año.

Energía y metales, los motores del alza

El salto de los precios al productor estuvo impulsado por un aumento de 22,8% en los combustibles y un salto de 39,2% en los metales no ferrosos, reflejo del shock energético provocado por la guerra y de la sólida demanda de materias primas vinculadas a la inteligencia artificial.

A esto se suma un yen persistentemente débil que sigue encareciendo las importaciones: el índice de precios de importación en yenes subió 29,7% interanual en junio, acelerándose desde el 26,1% revisado de mayo.

«La inflación mayorista se mantendrá elevada con las negociaciones entre Estados Unidos e Irán estancadas», señaló Masato Koike, economista sénior de Sompo Institute Plus, quien advirtió que si los precios de diversos bienes suben con fuerza, el BOJ podría verse forzado a subir tasas antes de lo previsto, incluso en octubre.

Un banco central entre dos fuegos

El conflicto en Medio Oriente complica el camino del BOJ: alimenta la inflación vía petróleo más caro, mientras estrangula a una economía dependiente del combustible importado. Al elevar su tasa de política monetaria a 1% el mes pasado -su nivel más alto en 31 años-, el banco central ya había advertido sobre la creciente presión inflacionaria derivada de la guerra con Irán.

Sin embargo, la comunicación del BOJ enfrenta un obstáculo: la inflación subyacente al consumidor se mantuvo por debajo de la meta de 2% por cuarto mes consecutivo en mayo, en parte gracias a los subsidios gubernamentales que amortiguan el costo del combustible para los hogares.

«Mientras las subidas pasadas del petróleo empujan los precios mayoristas, los precios al consumidor suben solo moderadamente gracias a las medidas del gobierno», declaró el ministro de Economía, Minoru Kiuchi, considerado partidario de una política monetaria laxa, quien además restó peso al impacto del yen débil sobre la inflación.

Todas las miradas apuntan ahora a la reunión de política monetaria del BOJ que concluye el 31 de julio. Aunque se espera que las tasas se mantengan estables tras la subida de junio, las nuevas proyecciones trimestrales de crecimiento y precios podrían ofrecer pistas sobre el momento del próximo movimiento.

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