¿Cansado de que un tuit te mueva el mercado? Los índices sintéticos de Deriv no reaccionan a noticias → Operá índices sintéticos en Deriv.
Espacio patrocinadoLos mercados financieros comenzaron a enviar nuevas señales de tensión después de que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense alcanzaran niveles no vistos en casi dos décadas.
El movimiento volvió a encender alarmas en Wall Street debido al impacto que las tasas largas pueden tener sobre acciones, liquidez global y activos de riesgo, especialmente en un contexto marcado por inflación persistente y crecientes expectativas de una política monetaria más agresiva por parte de la Reserva Federal.
Los bonos estadounidenses rompen niveles psicológicos clave
El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años superó el 5,13%, alcanzando su nivel de cierre más alto desde junio de 2007. Al mismo tiempo, el rendimiento del bono a 10 años escaló hasta 4,59%, su mayor nivel desde mayo de 2025.
La subida representa un movimiento importante para el mercado porque ambos activos rompieron zonas consideradas psicológicamente sensibles para las condiciones financieras globales.

En particular, el nivel del 5% para el rendimiento de los bonos a 30 años ha sido históricamente interpretado por analistas como una zona de presión para los mercados, debido a que endurece el acceso al crédito y eleva el costo del dinero dentro de la economía estadounidense.
El movimiento estuvo impulsado principalmente por renovadas preocupaciones inflacionarias y por la percepción de que la FED podría mantener tasas elevadas durante más tiempo del esperado.
La inflación y Medio Oriente vuelven a presionar a los mercados globales
El repunte en los rendimientos llegó después de una semana marcada por datos inflacionarios superiores a las previsiones en Estados Unidos.
El Índice de Precios al Consumidor mostró una inflación anual de 3,8% en abril, impulsada principalmente por el aumento de los costos energéticos. Además, el Índice de Precios al Productor reveló un crecimiento anual de 6% en los precios mayoristas.
A esto se sumó la incertidumbre geopolítica relacionada con el conflicto entre Irán y Occidente, especialmente tras la falta de avances concretos durante la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping sobre la situación en el estrecho de Ormuz.
La ausencia de acuerdos claros elevó nuevamente las preocupaciones sobre el precio del petróleo, impulsando nuevas subidas en los rendimientos de mercados energéticos y aumentando el temor a presiones inflacionarias más persistentes.
Wall Street empieza a descontar una Reserva Federal más agresiva
El movimiento en bonos también refleja un cambio importante en las expectativas del mercado respecto a la política monetaria estadounidense.
Según la FedWatch de CME Group, los operadores ya consideran prácticamente seguro que la Reserva Federal mantendrá las tasas sin cambios en su próxima reunión. Sin embargo, hacia finales de año, el mercado ya asigna cerca de un 50% de probabilidad a nuevas subidas de tasas.
Por otra parte, esta presión no se limitó a Estados Unidos. Los mercados de deuda globales también registraron fuertes ventas, con los bonos japoneses a 30 años alcanzando el 4% y el rendimiento de los bonos británicos a 10 años superando el 5,14%.
La reacción del mercado deja una señal relevante: los inversores empiezan a asumir que el escenario de tasas altas podría extenderse mucho más tiempo del esperado inicialmente.
Y si la inflación continúa mostrando resistencia, los rendimientos de largo plazo podrían seguir subiendo, endureciendo aún más las condiciones financieras globales y aumentando la presión sobre acciones, criptomonedas y otros activos sensibles a liquidez.
