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Espacio patrocinadoHay una pregunta que la industria cripto lleva años respondiendo mal: ¿para qué sirve realmente blockchain más allá de la especulación? Lily Liu, presidenta de la Fundación Solana, ofreció en el primer Binance Online una respuesta que va al núcleo del problema: los agentes de inteligencia artificial no pueden usar tarjetas de crédito, y eso lo cambia todo.

El problema que nadie había resuelto
La infraestructura de pagos actual fue diseñada para humanos. Requiere identidad verificable, cuenta bancaria, número de seguridad social. Un agente de IA no tiene ninguna de esas cosas.
Los agentes de IA no pueden abrir cuentas bancarias. No tienen identidad emitida por un gobierno, ni forma de satisfacer los requisitos KYC de una institución financiera tradicional. Eso significa que, por diseño, están excluidos del sistema de pagos convencional.
Liu fue clara en su diagnóstico: la economía digital actual se sustenta en tarjetas de crédito digitalizadas, un sistema concebido para compras humanas que se muestra fundamentalmente inadecuado cuando la unidad de transacción no es adquirir un café, sino realizar una llamada a una API que cuesta centavos. Nadie utiliza una tarjeta de crédito para una transacción de un centavo. Eso jamás sucederá.
Micropagos: el mercado que todavía no existe
Lo que Liu describe como la oportunidad real es el enorme volumen de actividad económica que hoy simplemente no ocurre porque no existe la infraestructura para procesarla. Transacciones por debajo del precio de un café que el sistema financiero actual no puede ejecutar de forma rentable.
Los sistemas de pago tradicionales como Stripe o PayPal no pueden manejar el volumen ni la estructura de costos que requieren los micropagos entre agentes. Un agente podría necesitar llamar a una API, pagar por datos o ejecutar decenas de microtransacciones dentro de un solo flujo de trabajo.
Liu plantea un caso de uso que resuena con cualquier usuario de Internet: pagar por leer un artículo individual en lugar de suscribirse mensualmente a una publicación. Es un modelo que lleva años siendo técnicamente imposible. Con rails de blockchain y stablecoins, deja de serlo.
La conclusión que no admite rodeos
El argumento de Liu tiene una lógica difícil de refutar: si va a existir una economía agéntica real, con agentes que se contratan entre sí, se pagan servicios y ejecutan transacciones de forma autónoma, la única infraestructura financiera que puede soportarla es crypto. No es una preferencia tecnológica, es una restricción estructural.
Los tokens estables como USDC y USDT ofrecen la programabilidad de crypto sin la volatilidad de precio que haría poco confiables las decisiones financieras autónomas. Para un agente de IA ejecutando cientos de micropagos por hora, una oscilación de precio del 5% en la moneda subyacente sería catastrófica.
La industria ya está respondiendo. Amazon Web Services anunció esta semana Amazon Bedrock AgentCore Payments, una nueva capa de infraestructura que permite a los agentes de IA pagar instantáneamente por lo que consumen: contenido web, APIs, servidores MCP y otros agentes, utilizando wallets de Coinbase o Stripe con pagos en USDC.
Ant Digital Technologies lanzó Anvita, una plataforma para que agentes autónomos mantengan activos, operen y realicen pagos en tiempo real con stablecoins. Visa y Google también han presentado sus propios protocolos para pagos agénticos.
Los números respaldan la dirección. El volumen de transacciones con stablecoins alcanzó los 33.000 millones de dólares en 2025, un 72% más que el año anterior. Los analistas proyectan que la oferta de stablecoins crecerá otro 56% en 2026, con los pagos agénticos citados como uno de los principales motores de esa expansión.
La economía maquina-a-máquina no es ciencia ficción. Es la siguiente capa de adopción cripto, y ya tiene sus primeros cimientos.
-Nyria
