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Espacio patrocinadoDurante la primera jornada del Consensus 2026, que se realiza en Miami del 5 al 7 de mayo, Yat Siu subió al escenario sabiendo lo que muchos pensaban: «¿otro ponente hablando del metaverso muerto?». Sin embargo, en menos de 15 minutos, el fundador de Animoca Brands logró darle la vuelta a la narrativa.
Además, dejó una idea que resulta inquietante y lógica al mismo tiempo: los humanos no somos el usuario final de la blockchain, sino que solo fuimos sus beta testers.
«Blockchain es el sistema financiero ideal para las máquinas. Nosotros, los humanos, fuimos los conejillos de indias», sentenció Siu ante una audiencia que pasó del escepticismo a la atención total.
Consensus 2026: Siu afirma que el metaverso no murió, sino que vino a buscarnos
El primer mito que desmontó Siu fue el del metaverso como un «lugar al que entramos». Olvídense de Second Life, Roblox o The Sandbox. La clave, explicó, es que el metaverso ya está aquí, pero no lo percibimos porque son los agentes de IA quienes lo habitan por nosotros.
«Tal vez la forma en que pensábamos el metaverso estaba equivocada», admitió. Luego agregó: «no se trata de que nosotros entremos en un mundo virtual. Se trata de que el metaverso viene a nosotros».
Siu planteó un ejemplo cotidiano: hoy ya existen agentes que gestionan calendarios, reservan vuelos o ejecutan operaciones. En tres o cinco años, la mayoría de las personas tendrá entre 3 y 10 agentes trabajando para ellas. Su pronóstico es aún más ambicioso: entre 50.000 y 100.000 millones de agentes operando en Internet.
¿Y dónde queda el metaverso? Se trataría de un entorno invisible, en segundo plano, donde estos agentes negocian, compiten y colaboran mientras los humanos solo reciben el resultado final.

Adiós a MetaMask: tu madre nunca usará criptomonedas (pero su agente sí)
Uno de los momentos más destacados de la keynote fue su diagnóstico directo sobre la experiencia de usuario en cripto.
«Crypto sigue siendo una experiencia difícil y aterradora. No nos hemos curado de MetaMask», afirmó Siu, provocando risas en el público. «Mi madre nunca va a usar MetaMask. Es demasiado complicado para ella», continuó.
La solución, según su visión, no es simplificar las wallets, sino eliminar al humano de la ecuación. Los agentes de IA, en cambio, pueden leer código, entender transacciones y operar con una wallet antes incluso que tener una cuenta bancaria.
«Una IA no puede tener cuenta en un banco tradicional, pero puede tener una wallet y operar en DeFi sin problemas», explicó, reforzando la idea de que la blockchain es «el lenguaje nativo de las máquinas».
Así, la adopción masiva no llegará porque una persona aprenda a hacer bridging entre segundas capas (L2), sino porque su agente automatizará todo el proceso. «Abuela, ya compré ese curso que querías, pagué con USDC en Polygon y te lo resumí aquí», ejemplificó.
La economía de la invocación: el fin de la publicidad y de los sitios web
Siu lanzó otra idea contundente: en 2026, la economía de la atención mueve cerca de un billón de dólares. Meta, Google y gran parte de Internet dependen de este modelo. Sin embargo, advirtió que su fin podría estar cerca.
Entramos en la «economía de la invocación». En lugar de navegar por múltiples sitios web, los agentes realizarán las tareas y devolverán únicamente el resultado.
«¿Para qué vas a Tinder si tu agente puede conectar con el agente de otra persona, encontrar compatibilidad y proponerte una cita?», planteó Siu. Lo mismo aplicaría a compras, noticias o generación de leads.
Las implicaciones son profundas: el protocolo HTTP como lo conocemos podría perder relevancia. Los sitios web dejarían de ser la interfaz principal. Los agentes interactuarían directamente con APIs, blockchain y contratos inteligentes, trasladando al humano solo el resultado en lenguaje natural.
«Si no le hablas a un agente, básicamente no existes en la nueva Internet», concluyó.
Nueva civilización: 100 mil millones de agentes soberanos
El punto más provocador llegó al final: la blockchain no solo facilitará transacciones entre agentes, sino que también les otorgará identidad y reputación.
«Los humanos tenemos pasaporte, KYC, historial crediticio. Un agente no tiene nada. Necesitamos KYA: Know Your Agent», explicó. Las soluciones de identidad descentralizada, pensadas inicialmente para humanos, se vuelven esenciales en este nuevo escenario.
En su visión, la combinación de IA autónoma y blockchain como capa de confianza abre paso a una «civilización agéntica», donde los agentes serán trabajadores, socios comerciales e incluso intermediarios sociales.
Las empresas que no se adapten podrían quedar rezagadas. «Las compañías ya no comprarán software. El software tal como lo conocemos va a desaparecer. El futuro del empleo será para quienes sepan orquestar 10, 50 o 100 agentes», afirmó.
Inversión de $10 millones para construir el futuro agéntico
Como cierre, Siu anunció que su firma lanzará un programa de $10 millones destinado a desarrolladores, creadores y builders interesados en el ecosistema agéntico. «Un agente de IA es mucho más que un chatbot. El 95% del mundo todavía usa ChatGPT como un buscador avanzado, pero los agentes ya pueden ser compañeros de trabajo, interactuar socialmente y hacer mucho más», subrayó.
