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Espacio patrocinadoLa inflación en Japón cobró un nuevo impulso tras un periodo de relativa calma. Datos gubernamentales publicados este viernes (horario local) revelan que la inflación subyacente -que excluye los precios de los alimentos frescos- se aceleró hasta el 1,8% en marzo, frente al 1,6% registrado en febrero.
El incremento, el primero en cinco meses, coincide con las previsiones de los analistas y refleja el impacto directo del conflicto en Irán sobre los costes energéticos globales, según reporta CNBC.
Por su parte, la inflación general se situó en el 1,5%, manteniéndose por debajo del objetivo del 2% del Banco de Japón (BOJ) por segundo mes consecutivo. Sin embargo, la inflación denominada «subyacente-subyacente» -que elimina tanto alimentos como energía- mostró una ligera desaceleración al caer al 2,4%, su nivel más bajo desde octubre de 2024.
Este comportamiento mixto sugiere que, si bien la demanda interna es estable, los factores externos están presionando los precios al alza. Aunque este aumento pueda considerarse temporal por el conflicto en Oriente Medio, la incertidumbre de la guerra sigue siendo un factor de peso en los mercados globales.
Medidas para contener el precio del combustible ante el alza de la inflación en Japón
Ante el riesgo de un shock petrolero, la primera ministra Sanae Takaichi implementó una serie de medidas para amortiguar el golpe económico. El gobierno de Tokio liberó crudo de sus reservas estratégicas y desplegó subsidios a los combustibles desde marzo. Takaichi anunció planes para limitar el precio de la gasolina a un promedio de 170 yenes ($1,06) por litro a nivel nacional, advirtiendo que sin intervención el coste podría dispararse hasta los 200 yenes.
La ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, estimó que este subsidio podría costarle al Estado unos 300.000 millones de yenes mensuales. Gracias a estas intervenciones, los costes energéticos directos para los consumidores cayeron un 5,7% en el último mes. No obstante, una encuesta del Banco de Japón revela que más del 83% de los ciudadanos espera que los precios sigan subiendo durante el próximo año.
Analistas de Bank of America advierten que los efectos de la energía cara serán más pronunciados a partir del verano, lo que reforzará la necesidad de que el BOJ mantenga su trayectoria de subidas graduales de tipos de interés.
Se espera que en la reunión del 27 y 28 de abril el banco central mantenga los tipos en el 0,75%, aunque con un tono más restrictivo derivado de la preocupación por la depreciación del yen.
Revisión de previsiones y señales de crecimiento
La economía japonesa, que evitó por poco una recesión técnica a finales de 2025 al crecer un 0,3% trimestral, se enfrenta ahora a un panorama de menor crecimiento y mayor inflación. Fuentes cercanas al BOJ indican al citado medio que la entidad se prepara para recortar su previsión de crecimiento para el año fiscal 2026, al tiempo que revisa drásticamente al alza sus expectativas de inflación para el mismo periodo.
En el sector alimentario, destaca la estabilización del precio del arroz. Tras protagonizar titulares en 2025 por subidas superiores al 100%, el precio del grano aumentó solo un 6,8% en marzo, su ritmo más lento desde principios de 2024. Esta moderación ofrece un respiro parcial a los hogares japoneses, aunque el sentimiento general sigue marcado por la incertidumbre geopolítica.
En los mercados financieros, el Nikkei 225 reaccionó al alza con una subida del 0,6% tras la apertura, mientras que los rendimientos de los bonos del gobierno a 10 años escalaron hasta el 2,4%. Los inversores parecen estar descontando que Japón deberá abandonar definitivamente su política de tipos bajos si la inflación impulsada por la guerra en Oriente Medio persiste durante el segundo trimestre del año.
