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En el escenario principal de eMerge Americas 2026, el evento tecnológico global que se celebra del 22 al 24 de abril en Miami Beach, dos de las empresas más relevantes del ecosistema tech y fintech estadounidense compartieron cifras que ya no dejan margen para el escepticismo sobre el impacto real de los agentes de inteligencia artificial en las operaciones empresariales.
Ali Dasdan, CTO de Dropbox, y Nicole Baer, CMO de Carta, participaron en un panel moderado por Scott D. Clary para desgranar cómo los agentes autónomos están transformando la infraestructura, las operaciones y los modelos de negocio de sus compañías.
Y lo que dejaron claro es que la conversación sobre si la IA es útil ya quedó atrás: el debate ahora es qué queda por automatizar y cuánto tiempo tardará.

Dropbox: adopción al 100% y productividad más que duplicada
Dasdan fue directo con los números. Dropbox adoptó IA de forma generalizada comenzando por ingeniería y expandiéndose al resto de la organización hasta alcanzar una adopción del 100% en toda la empresa. El resultado: la productividad se ha más que duplicado.
Pero para el CTO de Dropbox, el cambio no se limita a hacer lo mismo más rápido. Lo que ha cambiado es el modelo operativo en sí.
Los agentes no solo ejecutan tareas, sino que absorben el contexto completo del trabajo, interactúan con herramientas internas y externas, y transfieren información entre sí utilizando la propia infraestructura de almacenamiento de Dropbox como capa de memoria y contexto.
Dasdan explicó que para que un agente funcione de verdad en un entorno empresarial, necesita tres cosas: una capa de contexto robusta que prepare los datos con toda la información relevante del entorno de trabajo, acceso a herramientas especializadas que puedan procesar tareas específicas como facturación o gestión documental, y la capacidad de interactuar tanto con sistemas internos como con herramientas de terceros.
Carta: agentes que resuelven el 90% de las operaciones de fondos
Nicole Baer aportó la perspectiva desde Carta, la plataforma que conecta a fundadores, inversores y operadores de fondos. Lo que están haciendo allí tiene implicaciones directas para cualquiera que opere en el mundo de la inversión y los activos alternativos.
Carta ha desarrollado agentes especializados para diferentes funciones: agentes de flujo de trabajo, agentes de configuración, agentes de data warehouse que permiten consultas en lenguaje natural, y agentes de monitoreo continuo que detectan inconsistencias en los libros contables de los fondos.
El resultado es que el 90% de las tareas operativas de administración de fondos, como asignación de gastos y reconciliación de efectivo, ya se ejecutan de forma automatizada.
Además, Carta ha construido un MCP (Model Context Protocol) con Claude, lo que permite a sus clientes interactuar con los datos de Carta directamente desde el entorno de IA, decidiendo ellos mismos cómo quieren trabajar con esa información. Es un enfoque que no solo automatiza, sino que transfiere el control al usuario final.
Para el ecosistema cripto y fintech, la señal es clara: si una plataforma que gestiona equity, cap tables y fondos de venture capital ya automatiza el 90% de su operativa con agentes, los gestores de fondos cripto, las plataformas DeFi y los administradores de activos digitales que no adopten esta infraestructura quedarán en desventaja operativa en cuestión de meses.
El 10% que todavía necesita un humano
Cuando Clary preguntó qué es ese 10% restante que los agentes aún no pueden tocar, ambos coincidieron: son las situaciones donde el resultado no es determinístico, donde hay complejidad que requiere juicio humano.
Dasdan puso el ejemplo de las revisiones de código. Los desarrolladores generan ahora cantidades enormes de código asistidos por IA, pero la revisión todavía necesita ojos humanos por razones de compliance y porque la IA no ha alcanzado el nivel necesario para automatizar ese paso por completo. «Aunque está llegando ahí», matizó.
Baer fue honesta sobre los horizontes de predicción: «Intento ser modesta sobre lo lejos que puedo ver. Creo que percibo lo que va a pasar en los próximos 9 a 12 meses. Más allá de eso, no lo sé». Una declaración que hace eco de lo que Bill Harris, ex CEO de PayPal, dijo horas antes en el mismo escenario: la velocidad del cambio ha superado la capacidad de predicción incluso de quienes lideran la transformación.
Lo que queda claro tras esta sesión es que la pregunta ya no es si los agentes de IA transformarán las empresas. La pregunta es cuánto tardará ese último 10% en caer, y quién estará posicionado para capturarlo cuando lo haga.
-Nyria
