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El debate sobre la regulación de las stablecoins ha dado un giro relevante en Estados Unidos. Mientras algunos legisladores han defendido limitar o prohibir los rendimientos asociados a estos activos para proteger el sistema bancario, un nuevo informe de la Casa Blanca cuestiona directamente esta premisa.
El análisis, elaborado por el Council of Economic Advisers (CEA), concluye que restringir el yield de las stablecoins tendría un impacto marginal en el crédito, pero sí implicaría costos económicos para los usuarios.
El impacto real de limitar rendimientos en stablecoins
De acuerdo con el estudio oficial, prohibir los rendimientos en stablecoins tendría un impacto muy limitado en la concesión de préstamos bancarios. En el escenario base, la medida apenas incrementaría el crédito en unos $2.100 millones, lo que equivale aproximadamente al 0,02% del sistema financiero.
Esta conclusión contrasta con estimaciones previas que anticipaban efectos mucho más significativos. El modelo del CEA sugiere que, aunque la eliminación del rendimiento podría incentivar el retorno de depósitos hacia los bancos, ese impulso pierde fuerza rápidamente en la práctica.
Además, el informe señala que, de un posible desplazamiento de $54.400 millones desde stablecoins hacia depósitos bancarios, solo una parte se traduce en capacidad real de crédito, ya que factores como la estructura de reservas, los requisitos regulatorios y la gestión de liquidez limitan ese traspaso.
Costes económicos y limitaciones estructurales del modelo bancario
Más allá de su impacto limitado en el crédito, el informe identifica efectos negativos en el bienestar económico. En concreto, prohibir el yield en stablecoins generaría una pérdida estimada de $800 millones anuales, ya que los usuarios dejarían de percibir rendimientos competitivos.
Al mismo tiempo, el análisis señala que una parte significativa de las reservas de stablecoins no reduce directamente la capacidad de préstamo. Esto se debe a que gran parte de estos fondos se canaliza hacia instrumentos como bonos del Tesoro, manteniendo el flujo de liquidez dentro del sistema financiero.
A ello se suma que el impacto final depende de la composición de las reservas. En la práctica, solo una pequeña proporción -alrededor del 12% en algunos casos- permanece en depósitos que quedan fuera del multiplicador crediticio, lo que limita aún más cualquier efecto sobre la intermediación bancaria.
Stablecoins y regulación, hacia un modelo de integración
Las conclusiones del informe introducen un matiz clave en el debate regulatorio, al cuestionar la idea de que las stablecoins representen una amenaza directa para el sistema bancario. Más bien, el análisis sugiere que pueden coexistir con la intermediación tradicional sin generar disrupciones significativas en el crédito.
Además, el documento destaca que estos activos aportan beneficios estructurales, entre ellos liquidaciones instantáneas, acceso global y mayor estabilidad frente a depósitos no asegurados, especialmente en economías emergentes.
Al mismo tiempo, restringir los rendimientos podría frenar la innovación y reducir la competitividad del sistema financiero estadounidense frente a jurisdicciones más abiertas a la adopción de tecnología blockchain.
Mientras avanza la discusión legislativa en torno a propuestas como el GENIUS Act o el CLARITY Act, este tipo de análisis técnico gana relevancia en el diseño del marco regulatorio. El desafío, más que limitar el crecimiento de las stablecoins, apunta a integrarlas de forma eficiente dentro del sistema financiero existente.
