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Espacio patrocinadoEste sábado se convirtió en un día complejo y de inflexión en la geopolítica mundial debido a los ataques contra Irán. A pesar de que Teherán y Washington estaban en pleno proceso de negociación, el país norteamericano en alianza con Israel iniciaron una ofensiva militar conjunta contra la nación persa.
En este trabajo se ofrecen 5 puntos clave para comprender el contexto de la denominada Operación Furia Épica.
Este conflicto no es un evento aislado, sino el clímax de una tensión que escaló drásticamente desde mediados de 2025. Desde ambos bandos se maneja una argumentación de enorme interés para la geopolítica global.
El epicentro de este nuevo episodio de hostilidades está en la doctrina de los ataques preventivos de EE. UU. e Israel. Estas naciones aseguran que Irán desarrolla armas nucleares y de allí que consideran sus ataques como legítimos. Mientras tanto, Irán asegura que su programa de misiles busca garantizar su supervivencia como nación frente a rivales hostiles que le han atacado con frecuencia.
Los 5 puntos clave para comprender el contexto de los ataques contra Irán
Como ya se mencionó, el estallido de las hostilidades este 28 de febrero no es un elemento aislado, sino consecuencia de hechos previos como la guerra de 12 días de 2025. A continuación, se repasan los 5 puntos clave detrás de esta nueva escalada:
- El detonante: el programa nuclear y el desarrollo misilístico.
- Los objetivos militares de la «Operación Furia Épica».
- La respuesta de Irán con la «Operación Promesa Verdadera 4».
- El impacto en la economía y logística global.
- La fractura de la comunidad internacional.
1. El detonante: el programa nuclear y el desarrollo misilístico
Para EE. UU. e Israel, el motivo central de esta ataque en medio de negociaciones es lo que ellos llaman «la seguridad preventiva». Según el gobierno estadounidense, Irán habría cruzado un umbral crítico en el enriquecimiento de uranio, acercándose a la capacidad de producir ojivas nucleares operativas.
Argumentan que un Irán nuclear representa una amenaza existencial para Israel y una fuerza desestabilizadora para el comercio global. El presidente Trump declaró que el ataque busca «destruir la capacidad de misiles» y asegurar que Teherán nunca posea el arma atómica. Curiosamente, en 2025 EE. UU. aseguró que había destruído la capacidad iraníes tras un ataque durante la guerra de 12 días.
Por su parte, las autoridades de Teherán sostienen que su programa nuclear tiene fines estrictamente civiles (médicos y energéticos). En ese sentido, denuncia que los ataques son una violación flagrante del derecho internacional. El canciller iraní ha acusado a Washington de actuar bajo la «subordinación total» de los intereses de Israel.
Afirman que las organizaciones internacionales repetidas veces ratificaron que no hay indicios sobre planes de desarrollo de armas nucleares por parte de Irán. Además, los ataques se convierten en una clara violación a la Carta de las Naciones Unidas.
2. Los objetivos militares de la «Operación Furia Épica»
El despliegue de las últimas horas ha sido masivo pero selectivo. Las acciones se han centrado en infraestructuras críticas, buscando desmantelar la capacidad de respuesta y el arsenal estratégico iraní.
Esto incluye la infraestructura nuclear. En ese sentido, se han reportado bombardeos en instalaciones clave, como Natanz y Fordow, utilizando bombas de penetración profunda.
De manera paralela, también se atacó la capacidad misilística persa. Israel, apoyado por su sistema de defensa Arrow 3, ha centrado sus esfuerzos en destruir silos de misiles balísticos y centros de mando de la Guardia Revolucionaria en el norte y centro de Irán.
También se reportaron bajas civiles. Según France 24, 85 niñas fueron asesinadas tras impactos en una escuela en la provincia de Hormozgan.
Para Israel, esto es una oportunidad para cambiar el equilibrio de poder regional. Mientras tanto, para Irán, es una invasión que justifica una respuesta proporcional y asimétrica.
3. La respuesta de Irán con la «Operación Promesa Verdadera 4»
La respuesta de Irán no tardó en producirse, algo que es lógico dado que estaban preparados a este previsible ataque. Su estrategia se basa en lo que mejor sabe hacer: la guerra asimétrica y el uso de su red de aliados regionales.
Según diversas agencias internacionales, Irán lanzó oleadas de misiles y drones no solo contra territorio israelí, sino también contra bases militares de EE. UU. en la región. Numerosos videos en redes sociales muestran una magnitud importante de daños contra infraestructura militar estadounidense en todo Medio Oriente.
Según Al Mayadeen, bases militares estadounidenses en Arabia Saudita, Kuwait, Iraq, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Kuwait, Qatar y Baréin fueron fuertemente afectadas.
Por otro lado, Irán también apela al arma económica y el estrecho de Ormuz es el punto más sensible. Cualquier bloqueo, incluso parcial, por parte de la armada iraní, podría detener el tránsito del 20% del petróleo y gas mundial, disparando los precios energéticos a niveles récord.
Así, mientras EE. UU. presenta su acción como una «liberación», Irán la describe como un «crimen de guerra» que incendiará a todo el Medio Oriente.
4. El impacto en la economía y logística global
Este conflicto trasciende el campo de batalla, afectando directamente el bolsillo de los ciudadanos de todo el mundo. El impacto económico es inmediato y severo y se expresará claramente en elementos como:
- Petróleo e Inflación: los mercados ya muestran una volatilidad extrema. Un conflicto prolongado podría elevar las primas de seguros para los tanqueros petroleros en un 300% a 500%, lo que repercutirá en el precio de la gasolina y, por ende, en la inflación global.
- Disrupción logística: las aerolíneas y navieras están desviando rutas para evitar el espacio aéreo y marítimo del Golfo Pérsico, lo que incrementa los tiempos de transporte y los costos operativos de las empresas logísticas.
- Visión clara: lo que sucede en Teherán hoy afecta el costo de vida en Madrid, Ciudad de México o Nueva York mañana.
5. La fractura de la comunidad internacional
El ataque ha polarizado a las potencias mundiales, donde se pone de relieve una vez más las diferencias entre los dos bloques globales de poder.
El bloque occidental y aliados compuesto por países como Canadá, Reino Unido y Europa expresan su apoyo a lo que ellos llaman «derecho de Israel a defenderse». Vale mencionar que algunos miembros de la Unión Europea mantiene una postura de cautela, priorizando la protección de civiles y la desescalada.
Por otro lado, se destaca el bloque crítico, compuesto por Rusia y China quienes condenan enérgicamente la ofensiva. Moscú calificó el ataque como una operación «totalmente planeada» que ignora la vía diplomática, mientras que países latinoamericanos como Colombia y Chile han criticado el uso de la fuerza por encima del diálogo.
La ONU se encuentra en un punto muerto, con llamamientos a la contención que parecen insuficientes ante la magnitud de la ofensiva.
