Para 2028, el ascenso de la IA perjudicará seriamente la economía, según Citrini Research

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El avance acelerado de la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los temas centrales del debate económico global, no solo por su potencial transformador, sino también por los riesgos que podría generar. Así lo plantea un estudio de Citrini Research, que advierte que el impulso vertiginoso de la IA podría tener consecuencias negativas significativas en un plazo relativamente corto.

Un ejercicio reciente de simulación elaborado por la firma propone un escenario contraintuitivo: ¿qué ocurriría si la IA no decepciona, sino que supera ampliamente las expectativas? El resultado, según el modelo, no sería una utopía tecnológica, sino una dinámica de desplazamiento laboral masivo que podría provocar una caída del 38% en el S&P 500 para junio de 2028.

Mientras el mercado celebra cada avance en modelos de lenguaje y agentes autónomos, el análisis introduce una advertencia macroeconómica. No se trata de una predicción categórica, sino de un modelo de riesgo de cola que evalúa las implicaciones de una abundancia extrema de inteligencia artificial.

La tesis central es clara: si la inteligencia humana, históricamente el recurso más escaso y valioso, sufre una depreciación abrupta frente a sistemas más baratos y eficientes, el principal motor del consumo global -el trabajador de cuello blanco- podría debilitarse de forma estructural.

El estudio describe este proceso como una serpiente que se alimenta de su propia cola: la tecnología que impulsa ganancias corporativas termina erosionando la base de consumidores que sostiene el crecimiento.

Los posibles efectos del avance desmedido de la IA

El modelo proyecta que para octubre de 2026 el S&P 500 podría acercarse a los 8.000 puntos y el Nasdaq superar los 30.000. En ese contexto, las empresas, impulsadas por la búsqueda de eficiencia, reemplazarían departamentos completos por agentes de IA. Los márgenes se expandirían y las utilidades alcanzarían máximos, pero la economía real comenzaría a mostrar señales de deterioro.

Uno de los primeros efectos sería una productividad récord sin una mejora proporcional en salarios. El PIB nominal seguiría creciendo gracias a la eficiencia de las máquinas, pero ese valor quedaría concentrado en balances corporativos. Citrini denomina este fenómeno como «PIB Fantasma»: riqueza que figura en las estadísticas, pero que no circula porque las máquinas no consumen bienes ni servicios.

Otro elemento clave sería la presión sobre el sector SaaS. El software como servicio, que durante años fue motor de crecimiento, enfrentaría una canibalización interna. Las empresas utilizarían IA para desarrollar sus propias herramientas, reduciendo la dependencia de licencias externas. Compañías como ServiceNow o Salesforce podrían verse afectadas si sus propios clientes automatizan funciones que antes requerían soluciones especializadas.

El informe sugiere que para 2027 la IA habría eliminado gran parte de la fricción que sustenta industrias enteras. Profesiones como agentes de viajes, asesores financieros o corredores inmobiliarios podrían experimentar un desplazamiento estructural, ya que agentes de IA serían capaces de procesar volúmenes masivos de información de forma casi instantánea.

A diferencia de otras revoluciones tecnológicas, el estudio plantea que los trabajadores desplazados podrían no encontrar fácilmente nuevos empleos creados por la propia IA, dado que esos roles también podrían ser automatizados.

El ascenso de la IA provocará una crisis que no es cíclica, sino estructural.
El ascenso de la IA provocará una crisis que no es cíclica, sino estructural. Fuente: Citrini.

El contagio sistémico: hipotecas y crédito privado

La simulación continúa con un escenario en el que el desempleo alcanza el 10,2% en junio de 2028. En ese contexto, el mercado hipotecario estadounidense, valorado en $13 billones, comenzaría a mostrar tensiones significativas.

Ciudades con alta concentración tecnológica, como San Francisco y Seattle, podrían registrar caídas del 11% anual en el valor de las viviendas. El deterioro del empleo en sectores de altos ingresos afectaría directamente la solvencia de los prestatarios.

El impacto también alcanzaría al crédito privado. Gestores de activos como Apollo o KKR, que dependen de flujos provenientes de aseguradoras, podrían enfrentar estrés si los impagos en sectores tecnológicos y de software se vuelven sistémicos.

El informe de Citrini Research concluye con una advertencia: en un sistema económico que distribuye ingresos a través del trabajo humano, la abundancia de inteligencia artificial podría alterar el equilibrio fundamental entre producción y consumo.

En este marco, la euforia actual por la IA podría estar financiando una tecnología que erosione la base de consumidores necesaria para sostener valoraciones futuras. Si el «PIB Fantasma» se convierte en norma, los mercados financieros podrían estar descontando un futuro de beneficios corporativos crecientes, pero con una demanda cada vez más debilitada.

Alejandro Gil
Alejandro Gil
Alejandro es periodista especializado en la cobertura del mundo financiero.

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