China profundiza su crisis inmobiliaria: S&P advierte que la caída será peor de lo previsto en 2026

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El ajuste llegó desde uno de los termómetros más seguidos por los mercados. S&P Global Ratings recortó con fuerza su pronóstico para las ventas inmobiliarias en China, dejando en claro que la crisis del sector no solo continúa, sino que se está profundizando más de lo anticipado. El mensaje es directo: la recuperación no está a la vista y el problema ya no puede interpretarse como un simple bache cíclico.

Un mercado atrapado entre ventas en caída y exceso de oferta

Según el nuevo escenario de S&P, las ventas de viviendas nuevas podrían retroceder entre un 10 % y un 14 % en 2026, un deterioro sensiblemente mayor al estimado previamente.

El ajuste responde a datos recientes que confirman una demanda persistentemente débil, incluso después de las múltiples medidas de estímulo aplicadas por las autoridades chinas. Para la calificadora, el sector atraviesa una contracción prolongada que aún no encuentra un piso claro.

El problema central es el exceso estructural de oferta. Durante años, la construcción avanzó bajo el supuesto de una demanda constante y precios siempre al alza.

Hoy, miles de viviendas permanecen sin vender en todo el país, presionando los precios y alimentando un círculo vicioso: los compradores postergan decisiones ante la expectativa de nuevas caídas, mientras los desarrolladores acumulan inventarios cada vez más difíciles de absorber.

Impacto económico y un ajuste que se vuelve estructural

La presión sobre los precios es otro síntoma del deterioro. En numerosas grandes ciudades, los valores residenciales siguen descendiendo y S&P anticipa nuevas bajas a lo largo de 2026, lo que erosiona aún más la confianza de los hogares. En este contexto, la vivienda dejó de percibirse como un activo de resguardo y pasó a ser vista como un foco de riesgo, un cambio profundo para la economía china.

El informe también señala una contradicción clave: la construcción no se desaceleró al mismo ritmo que la demanda. Aun con ventas en mínimos de varios años, muchos proyectos continuaron avanzando, ampliando el desequilibrio entre oferta y consumo real. Para la calificadora, este desfasaje solo puede corregirse con una intervención estatal más decidida o con un ajuste más prolongado del mercado.

La conclusión es clara: la crisis inmobiliaria en China ya es estructural. Mientras no se reduzca el exceso de oferta ni se recupere la confianza de los compradores, el sector seguirá siendo un lastre para el crecimiento económico del país y un factor de riesgo relevante para Asia.

En 2026, el interrogante ya no es cuándo llegará la recuperación, sino cuán profundo será el ajuste antes de que eso ocurra.

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