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Espacio patrocinadoEl 5 de junio de 2025, las acciones de Tesla se desplomaron un 14 % al cierre de los mercados, lo que representó una pérdida de cerca de 150 mil millones de dólares en capitalización bursátil. ¿La causa? Una serie de intercambios públicos entre ambos magnates, cuyas posturas resultaron ser irreconciliables.
La relación entre Elon Musk y Donald Trump, que en su momento se forjó como una colaboración política, ha sufrido un colapso a la vista del público. Esta ruptura ahora plantea consecuencias significativas tanto para Tesla como para el conjunto del mercado financiero.
La alianza entre Musk y Trump se consolidó en febrero 2025, cuando Musk asumió el cargo de director del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), una iniciativa creada por Trump para reducir el gasto público y aumentar la eficiencia del gobierno.
Durante su mandato, Musk implementó medidas como la eliminación de programas de diversidad e inclusión. También es responsable de la disolución del Departamento de Educación, generando críticas y protestas a nivel nacional.
La ruptura comenzó cuando Musk criticó públicamente el «One Big Beautiful Bill Act», una propuesta legislativa de Trump que incluía recortes fiscales y aumentos en el gasto público. Musk calificó la ley de «abominación repugnante» y advirtió que podría aumentar el déficit. En respuesta, Trump acusó a Musk de ingratitud y amenazó con cancelar los contratos gubernamentales con las empresas de Musk.
Tesla pierde 150.000 millones por disputa entre Trump y Musk
Según datos de Yahoo Finance, la capitalización de mercado de Tesla se sitúa actualmente en 917.000 millones de dólares, tras el desplome que siguió a la disputa y el cierre de la jornada bursátil.
Sin embargo, el enfrentamiento entre Trump y Musk tiene raíces más profundas: comenzó con las primeras críticas abiertas del magnate hacia el actual presidente. Al parecer, un conflicto de intereses fue el detonante que precipitó la salida de Musk del gabinete de la administración Trump.
Por su parte, Trump acusa a Musk de perder el centro y en una publicación de su red social Truth Social comentó lo siguiente:
«Elon estaba ‘agotándose’, le pedí que se fuera, le quité su Mandato de Vehículos Eléctricos que obligaba a todos a comprar autos eléctricos que nadie más quería (algo que él sabía desde hacía meses que iba a hacer), ¡y simplemente se volvió LOCO!».
El comentario, que no pasó desapercibido, y por su parte, Musk aseguró que Trump, sin su apoyo, no habría ganado la presidencia. Además, la disputa podría escalar al verse afectados los intereses económicos de Musk.
La disputa tuvo repercusiones inmediatas en el mercado. Las acciones de Tesla se desplomaron un 14,28 % al cierre de la jornada y continuaron en descenso durante las operaciones posteriores.
Los analistas atribuyen esta caída a la incertidumbre provocada por el conflicto entre Musk y Trump, que ha minado la confianza de los inversores en la compañía. No obstante, la tendencia bajista no es nueva: en los últimos seis meses, el valor de las acciones de Tesla acumula un retroceso del 22,95 %.

Una crisis sostenida para Tesla
El fabricante de vehículos eléctricos también enfrenta desafíos estructurales. Además de la caída en las ventas de sus automóviles en Europa, Tesla está bajo fuerte presión para lanzar un servicio de transporte sin conductor en Austin, Texas, un proyecto que ha sufrido reiterados retrasos.
Mientras tanto, su principal competidor, Waymo, ya opera servicios de taxi autónomo en al menos cuatro estados de Estados Unidos, incluido Texas.
A la crisis interna de Tesla se suma el creciente malestar de Musk con miembros de la administración Trump, quienes habrían maniobrado en contra de la nominación de Jared Isaacman como jefe de la NASA. Isaacman, una figura cercana a Musk por su participación en dos de los vuelos espaciales privados de SpaceX, terminó viendo su candidatura retirada, lo que profundizó aún más las tensiones entre ambos magnates.
La relación entre Donald Trump y Elon Musk ha sido clave no solo para la política fiscal de Estados Unidos, sino también para la sostenibilidad y crecimiento de Tesla. La disputa entre ambos, sumada a la caída de la participación de Tesla en el mercado de vehículos eléctricos, podría tener consecuencias de largo alcance.
Si Tesla continúa perdiendo cuota de mercado frente a competidores como la marca china BYD, además de enfrentarse a una creciente presión interna y externa, su posicionamiento como líder en innovación podría verse amenazado.
La combinación de la competencia creciente y la incertidumbre política podría poner en riesgo el futuro de Tesla. Esto podría obligar a Musk a reconsiderar su enfoque en la industria y su relación con el gobierno.
