Dinero

EL colapso del patrón oro y sus enseñanzas para las criptomonedas

Casi medio siglo ha pasado desde el colapso del patrón oro y en CriptoTendencia hablamos de las enseñanzas que el mismo deja a las criptomonedas.

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Corría el año 1944, la guerra en Europa continuaba, pero ya se veía el final de lo que había sido el enfrentamiento más devastador que alguna vez hubiese presenciado la humanidad. La superioridad industrial combinada de la Unión Soviética y los Estados Unidos, habían dejado a la Alemania nazi de Adolf Hitler sin ninguna posibilidad de éxito frente a la contra-ofensiva aliada, las bombas caían sobre los territorios del eje y la derrota definitiva de la amenaza fascistas era solo cuestión de tiempo.

Ante este panorama, los grandes líderes de las naciones aliadas, José Stalin, Franklin Roosevelt y Winston Churchill empezaron a delinear los que sería la estructura de gobernanza del mundo de post-guerra. De estas conversaciones surgieron dos sistemas paralelos, pero complementarios.

Por una parte, nació el sistema de Naciones Unidas en la Conferencia de San Francisco, la cual creo las líneas base para el mantenimiento de la seguridad internacional, a través de un método de conciliación de intereses de las superpotencias con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, que ha logrado exitosamente hasta el día de hoy evitar un nuevo conflicto directo entre grandes potencias, aunque ha dejado el camino libre para «proxy wars» en países del tercer mundo.

La contraparte de la Conferencia de San Francisco en el área económica fue la Conferencia de Bretton Woods, en la que se delinearon las instituciones que regularían la estructura económica internacional de post-guerra.

Así nacieron el Fondo Monetario Internacional, para proteger la estabilidad fiscal internacional, el Banco de Reconstrucción y Desarrollo hoy Banco Mundial, para invertir en la reconstrucción europea y el desarrollo del tercer mundo, y se planificó la creación de una Organización Internacional del Comercio que no se concretó, naciendo en su lugar el Acuerdo General de Comercio y Aranceles (GATT) unos años después.

Hotel Mount Washington en Bretton Woods, donde se firmaron los acuerdos.
Hotel Mount Washington en Bretton Woods

Estas instituciones se complementarían con el establecimiento de un método para estabilizar el mercado monetario internacional, el llamado patrón oro. Con este sistema, las 44 naciones que participaron en Bretton Woods se comprometieron a utilizar al dólar como moneda de reserva y transacciones internacionales, manteniendo el tipo de cambio de sus monedas locales con respecto al dólar dentro de una banda de variación del 1%, a través de medidas de intervención de los gobiernos en el mercado monetario.

Asimismo, el gobierno estadounidense, dueño de la mayor reserva de oro del mundo, se comprometió a cambiar oro por dólares en una relación de 1 onza por cada 35 dólares, lo que daba respaldo al dinero en circulación y garantizaba la estabilidad de la moneda.

Estas medidas tenían como objetivo principal la estabilización de la economía internacional, sometida antes de la Segunda Guerra Mundial a las manipulaciones monetarias para aumentar la competitividad de algunos países, el proteccionismo, y la fragmentación en zonas de influencia con el marco alemán, la libra, el franco, y el dólar compitiendo entre si sin alcanzar ninguno la supremacía como moneda de reserva.

Sin embargo, el patrón oro trajo una serie de problemas económicos que llevaron al colapso final del modelo de Bretton Woods a inicios de los años 70. Y es que, si bien se alcanzó un nivel de estabilidad financiera importante en el sistema, que permitió la reconstrucción de post-guerra y un inusitado periodo de crecimiento con inflación controlada, también se crearon estructuras demasiado restrictivas a la política monetaria y fiscal de los países.

En primer lugar, la limitación en la impresión de dólares, atada a las reservas de oro, llevó hasta finales de los años 60 a la escasez crónica de divisas para la realización de transacciones comerciales internacionales, pues la cantidad de dólares en circulación no correspondía con el volumen de comercio internacional, situación especialmente dura para los países del llamado «tercer mundo» que se veían constantemente sin dólares para asumir sus compromisos comerciales.

En segundo lugar, este sistema también llevó a la limitación de las medidas que en materia monetaria y fiscal podían tomar los gobiernos, sin las cuales era muy complicado para cualquier país alcanzar simultáneamente un equilibrio interno y externo.

Esta situación la sufrió el mismo gobierno estadounidense durante la administración de Lyndon B. Johnson, quien durante su periodo entre 1965 y 1968 aumentó exponencialmente el gasto público a través de la compra de material militar para hacer frente a la Guerra de Vietnam, y el programa anti-pobreza conocido como «La Gran Sociedad» con planes presidenciales en materia de educación y desarrollo urbano.

Este incremento en el gasto público no fue acompañado por un aumento equivalente en los impuestos, dando como resultado un desequilibrio en materia fiscal que resultó ser catastrófico para el sistema de Bretton Woods, deteriorando el superávit que en materia comercial había gozado Estados Unidos hasta entonces, y llevando a una inflación anualizada del 6%.

Ante esta situación, la especulación empezó a campar en los mercados financieros europeos, especialmente el mercado de oro de Londres, en donde privados empezaron a comprar oro esperando una futura devaluación del dólar americano. Esto llevó a una venta masiva de oro por parte de la Reserva Federal y los bancos centrales europeos, que acabó con el establecimiento de un mercado a dos bandas para el oro.

Las reservas estadounidenses de oro cayeron aceleradamente en los años finales de Bretton Woods
Las reservas estadounidenses de oro cayeron aceleradamente en los años finales de Bretton Woods

Los privados podían seguir transando oro en el mercado de Londres con una tasa fluctuante, mientras que entre bancos centrales se mantendría la tasa de 1 onza por cada 35 dólares. Esto acabo con el mecanismo anti-inflacionario de Bretton Woods, que consistía en el vínculo entre la oferta de dólares y el precio del oro en el mercado, el cual ahora dependía de la especulación.

Cuando la economía estadounidense entró en recesión en 1970, la necesidad de una devaluación en el valor del dólar frente a las monedas extranjeras se hizo evidente. Aunque se llevaron a cabo esfuerzos enormes para que, a pesar de la devaluación, el sistema de Bretton Woods se mantuviese en pie, lo cierto es que los embates especulativos contra el dólar fueron tan fuertes que en 1973 se estableció un tipo de cambio fluctuante en el mercado monetario internacional, acabando con el patrón oro y la estabilidad que había traído al sistema internacional las pasadas décadas.

Por supuesto, las políticas americanas no fueron la única causa en el incremento de la inflación mundial y la subsecuente caída del patrón oro. La devaluación de la libra en 1968 y las protestas en Francia de ese mismo año también contribuyeron a acelerar la inflación de estos países.

Y, en definitiva, el problema del sistema de Bretton Woods era estructural, pues para su funcionamiento requería de la existencia de un poder económico avasallante como el de los Estados Unidos de post-guerra, que pudiese velar por el mantenimiento del sistema por sobre todo lo demás, incluyendo sus intereses nacionales.

Así, cuando la política macroeconómica estadounidense chocó con los preceptos de Bretton Woods, las reglas del sistema no le permitieron la suficiente flexibilidad fiscal y monetaria para mantener el crecimiento económico, controlar el desempleo y la inflación al mismo tiempo.

Y al ser la variable fundamental de todo el sistema la decisión de los gobiernos sobre el tipo de cambio, una situación como la de los años 70, con la perspectiva de una devaluación del dólar frente al oro, generó una marejada especulativa que terminó por destruir al patrón oro.

Para el mundo cripto, la experiencia de Bretton Woods es de vital importancia, pues nos permite extraer enseñanzas para la nueva economía que la Cuarta Revolución Industrial está construyendo. Y es que, las manipulaciones cortoplacistas en el sistema económico, así como la poca flexibilidad para la implementación de medidas macroeconómicas necesarias, son errores que el patrón oro pagó en el pasado, que la Unión Europea paga en el presente, y que debemos evitar que el mundo pague en el futuro.


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Estudiante de Estudios Internacionales, interesado en temas de economía y política internacional. Apasionado por los avances de la Cuarta Revolución Industrial en general y las criptomonedas en particular.
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