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Los soportes de escritura asĂ como el registro del conocimiento han ido variando a lo largo de la historia. Desde el PaleolĂtico hasta la era moderna, han aparecido distintos sistemas y materiales para transmitir su cultura o comunicarse.
Paredes de cueva (pinturas rupestres) y rocas (petroglifos)
Cuando sĂłlo se necesitĂł que los pictogramas, ideogramas o mitogramas perduraran en el tiempo, se consignaron en soportes fijos como paredes de cavernas y grandes rocas. No es considerado como una forma de escritura, ni de conocimiento, pero sĂ como una forma de comunicaciĂłn o representaciĂłn de lo vivido o visto.
Huesos, maderas y tablillas de cera
Se utilizaban trozos de madera, cortezas de árboles o tablillas de cera, las cuales eran muy parecidas a las tablillas de arcilla.
TambiĂ©n se utilizaban tiras de madera, normalmente de bambĂş, sobre las que se escribĂa con pinceles y tinta y se ataban con un cordel para mantener el orden. Estos libros primitivos reciben el nombre de jiance y fueron empleados en el siglo VI a.C.
Piedra y Metales
La piedra se usĂł para las inscripciones que podĂan ser sacras, honorĂficas, conmemorativas, etc. haciendo el signo gráfico mediante un cincel. Se encontraban sobretodo en grandes estatuas o monumentos.
Para escribir sobre metales se solĂa usar plomo y bronce. Sobre el bronce se trazaban textos legales. En Jordania se encontraron 70 libros de metal, no más grandes que una tarjeta de crĂ©dito. En Ă©l se encuentran imágenes, sĂmbolos y palabras que parecen hacer referencia al MesĂas y, posiblemente, a la crucifixiĂłn y resurrecciĂłn.
Papiro y pergamino: Son los ancestros del papel
Se considera que el primer proceso de fabricaciĂłn del papel fue desarrollado por el eunuco Cai Lun, consejero del emperador He de la dinastĂa Han Oriental, en el siglo II a.C.
En China se empezó a fabricar papel a partir de fibras vegetales como residuos de la seda, la paja de arroz, y el cáñamo, o también el algodón. Fue el uso general de la camisa, en el siglo XIV, lo que permitió que hubiera suficiente trapo o camisas viejas disponibles para fabricar papel a precios económicos.
El papiro favoreció la proliferación y difusión de la escritura y, con ella, de la literatura. Se exportó a Grecia y Roma y fue el soporte más preciado de la escritura. Puede decirse, igualmente, que surgió el libro en el sentido moderno del término por lo que se refiere a la copia y distribución de ejemplares que registraron el conocimiento en esta época.
Se sistematizaron los archivos, aparecieron las bibliotecas y la comercializaciĂłn de ejemplares. No obstante era un material raro y carĂsimo, cuya producciĂłn fue disminuyendo con el tiempo, sobre todo a partir del s.III d. C. En Ă©poca romana era tan cotizado y lujoso que sĂłlo algunas personas tenĂan acceso a Ă©l.
Y desde el papel, hecho de celulosa, que tenemos todos en mente hoy en dĂa, pasando por todas las posibles maneras de elaboraciĂłn, a partir de materiales naturales o sintĂ©ticos, con diferentes tipos de texturas, colores o gramajes, llegamos a la nueva era digital.
Y es que el soporte digital evolucionĂł, y con el descubrimiento del Internet permitiĂł que el registro del conocimiento se haya expandido de una forma diferente, permitiendo que el conocimiento pueda ser transmitido a todo el mudo de manera inmediata.
A partir de la dĂ©cada de los ’60, la informaciĂłn y la comunicaciĂłn en las diferentes sociedades y el mundo entero se han ido transformando. Si hoy, nos ponemos a mirar 5, 10 o 15 años hacia atrás, nos daremos cuenta de que tenemos ciertas prácticas cotidianas y cierto lenguaje nuevo e inexistente en los años 90 u 80: redes sociales, sociedad de la informaciĂłn, teletrabajo, googlear, navegar en la web, etc.
Indudablemente, los soportes digitales, como hemos visto, desempeñan de mejor manera algunas de las funciones tradicionales de la escritura y de la evolución del conocimiento, como la trasmisión inmediata de la información y su publicidad o conocimiento por todos.
Prueba de ello es el auge de la tecnologĂa Blockchian, que permite el conocimiento inmediato de la informaciĂłn para todos los usuarios de ordenador integrantes de la cadena y el almacenamiento de los datos ordenados en el tiempo, sin posibilidad de modificaciĂłn ni revisiĂłn sin el consenso de los nodos participantes, tema que abordaremos con más profundidad en la prĂłxima entrega.
Es inevitable entender que tenemos una nueva realidad y que con ella vinieron aparejados cambios sociales y econĂłmicos impensados por algunos grandes teĂłricos de otra Ă©poca que “predecĂan” el curso que tomarĂa el comportamiento social y econĂłmico de las diferentes sociedades siguiendo un patrĂłn ya establecido por ellos.
