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Presidenta de Islas Marshall se salva por poco del voto de censura

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Hace poco, la presidenta de Islas Marshall, Hilda Heine, tuvo que someterse a una votación de censura debido a los problemas de confianza que se estaban generando alrededor de la posible nueva criptomoneda nacional del país, Sovereing (SOV).

Quienes propusieron la moción, acusaban a la primera mandataria de estar inmiscuida en un caso de corrupción que giraba en torno a la moneda digital. Sin embargo, sus esfuerzos por destituirla de su caso no fueron suficientes, ya que el voto de censura no obtuvo la cantidad mínima necesaria.

Aunque en febrero de este año todo el parlamento parecía respaldar la creación del SOV, con el pasar de los meses empezaron a surgir varios opositores a la idea quienes sostenían que la creación de la criptomoneda sólo lograría “empañar” la reputación del país.

Uno de los líderes de esta coalición fue el ex presidente Casten Nerma, quien acusa al gobierno de turno de utilizar la nueva moneda digital nacional para cubrir la pérdida de casi 1 millón de dólares del Fondo Fiduciario de Islas Marshall, una compensación de Estados Unidos para las personas afectadas por las pruebas nucleares realizadas en zonas cercanas.

Con este panorama, el parlamento del país se mostró claramente dividido, dando como resultado un empate 16-16 en la votación, un voto por debajo del mínimo requerido para solicitar la renuncia de la presidenta.

Este resultado fue aplaudido por la startup israelí Neema, quien sería la encargada de ayudar al gobierno de Heine a desarrollar la criptomoneda nacional. De hecho, este fue otro punto que causó mucha tensión y desconfianza entre los parlamentarios del país. ¿Por qué se utilizaría a una empresa extranjera para un tema tan delicado como la política monetaria de Islas Marshall?

Se dice que fueron los representantes de Neema quienes convencieron al gobierno del país para seguir adelante con el proyecto criptográfico, el cual podría generar hasta 30 millones de dólares, de los cuales la mitad sería para la startup israelí.

Uno de los propietarios de Neema, Barak Ben-Ezer, aseguró que “en la práctica, el SOV se convierte en dinero real desde un punto de vista legal (…) sin impuestos sobre las ganancias de capital”, según reporta CoinTelegraph.

Tanto el gobierno como la empresa israelí, quieren convertir al SOV en una moneda de curso legal tal como el euro, yen o el dólar. Sin embargo, para lograrlo no sólo deben superar en típico escepticismo que existe alrededor de las criptomonedas, sino la enorme desconfianza que hay respecto al Sovereing debido a las polémicas circunstancias en las que está siendo desarrollado.

De hecho, el mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) ya había recomendado a las Islas Marshall no continuar con el proyecto criptográfico, debido a la inestabilidad de su economía y a los posibles daños que su creación podría generar en su reputación relaciones con entidades financieras internacionales y lavado de dinero.

Puede ser que hoy la presidenta de Islas Marshall conserve su puesto, pero esto dista de ser una verdadera victoria para la posible criptomoneda nacional de Islas Marshall.

 
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Auri Díaz

Soy estudiante de Estudios Internacionales, interesada en las nuevas tecnologías y su impacto en el mundo. Fiel creyente que la tenacidad es la base del éxito.

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