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La ley de Blockchain: más allá del control gubernamental

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Blockchain es la tecnología más disruptiva desde Internet, y su llegada genera preguntas difíciles sobre cómo, o si, los jueces y los gobiernos pueden controlarla.

¿Deben las agencias federales, por ejemplo, buscar imponer reglas de estilo de “neutralidad de red” para promover la equidad en las redes blockchain? ¿Deberían los departamentos de tesorería ejecutar operaciones mineras para influir en las monedas digitales como bitcoins?

Esos son algunos de los temas planteados en un nuevo libro importante, Blockchain and the Law: The Rule of Code, por dos académicos de Harvard y Cardozo School of Law. El libro intenta hacer por blockchain lo que hicieron los gustos de Laurence Lessig y Tim Wu para Internet y el ciberespacio: explicar cómo una nueva tecnología afectará el orden legal y social actual.

En el caso de blockchain, contiene poco en el camino de la jurisprudencia (las disputas de blockchain sólo ahora llegan ante los jueces), y los autores, Primavera De Filippi y Aaron Wright, dedican un tiempo considerable a explicar cómo funcionan las cadenas de bloques. A saber, enfatizan cómo el software blockchain crea libros permanentes que se distribuyen a través de múltiples computadoras y están fuera del alcance de las autoridades centrales.

El resultado es lo que los autores llaman “lex cryptographica” o un sistema de reglas donde el código autónomo y descentralizado, en lugar de legisladores o jueces, determina el resultado de interacciones y disputas dadas.

Esto tiene el potencial de traer cambios dramáticos en campos como las leyes corporativas y de seguros. Por ejemplo, una cadena de bloques puede distribuir dividendos a los accionistas de acuerdo con los contratos inteligentes precodificados. O, en caso de un terremoto, la cadena de bloques de una aseguradora puede consultar un servidor de terceros (conocido como un “oráculo” en el lenguaje blockchain) para obtener información sísmica y organizar los pagos.

Estos avances prometen nuevos niveles de eficiencia y seguridad jurídica. Pero Blockchain y la Ley también advierten que la nueva tecnología podría socavar los gobiernos y la libertad humana.

Por ejemplo, la capacidad de recaudar dinero mediante la venta de tokens en una cadena de bloques (las llamadas “ofertas iniciales de monedas”) ya ha permitido a las empresas realizar análisis finales en torno a la Comisión de Bolsa y Valores. Como señalan los autores, blockchain podría hacer con la ley de valores lo que Internet hizo con la ley de derechos de autor.

Mientras tanto, la combinación de contratos inteligentes y objetos conectados a Internet podría permitir que los fabricantes bloqueen nuestras posesiones cotidianas con un código de “Administración de derechos de propiedad” que no se puede modificar ni anular.

Más oscuramente, la naturaleza semi anónima de blockchains puede facilitar todo tipo de comportamiento delictivo: un contrato inteligente podría prometer una recompensa a los asesinos a sueldo, y pagar cuando apareciera la noticia de la muerte del objetivo en el New York Times.

Algunos de estos conceptos no son completamente nuevos. En el caso de los objetos conectados que adquieren vida propia, los eruditos legales como Ryan Calo han estado explorando las implicaciones para el derecho extracontractual y el derecho penal por algún tiempo.

Pero como señalan De Filippi y Wright, la introducción de blockchains, y específicamente su arquitectura descentralizada, casi indestructible, hará que sea aún más difícil para la ley mantener el ritmo.

Mientras que Blockchain y la Ley plantea algunos escenarios aterradores, los autores también vierten agua fría sobre la idea de que la tecnología blockchain está más allá del control de los gobiernos. A pesar de que los libros de blockchain, como el Bitcoin, están descentralizados y son operados por computadoras en muchos países, las autoridades estatales aún pueden apuntar a puntos clave en su infraestructura para ejercer control.

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De la misma manera que los gobiernos han apuntado a los intermediarios como los motores de búsqueda y los ISP para dominar los aspectos ingobernables de Internet, podrían hacer lo mismo para presionar a las redes blockchain.

Basándose en el modelo descrito por Lessig en el Código, los autores señalan que la ley no es la única herramienta para regular blockchains. Los gobiernos también pueden emplear herramientas más sutiles, como las operaciones de mercado o las normas sociales, para dar forma a la dirección de la tecnología.

Por ejemplo, podrían participar en operaciones mineras en redes blockchain, como Bitcoin, para controlar los precios y votar sobre las decisiones de codificación.

En general, Blockchain y la Ley es un libro fino y profundamente investigado que se puede esperar que aparezca en los programas de estudio de las facultades de derecho en los años venideros. La tarea de encontrar y redondear casos de blockchain puede recaer en otros académicos, del mismo modo que James Grimmelmann y Eric Goldman construyeron libros de texto prácticos sobre “derecho de Internet” en los años posteriores a que Lessig estableciera los fundamentos teóricos.

Blockchain y la Ley no es solo una guía teórica. También es moral, como De Filippi y Wright advierten que los gobiernos que ignoran lex cryptographica podrían perder el control del mundo emergente de blockchain.

“Si un gobierno no proporciona mecanismos de protección … el marco regulatorio actual del gobierno por el estado de derecho puede eventualmente ser reemplazado por un sistema de gobernanza algorítmica, operado exclusivamente a través de la regla del código”.

 
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Jean Pierre Oliveros

Soy estudiante de economía, interesado en la innovación y desarrollo tecnológico, siempre fiel a que mañana será un mejor día.
2 Comments
  1. Tal y como dice este excelente post, el dinero digital es algo que va mas alla del contro gubernamental, y por eso debemos resguardar nuestra inversión en una plataforma que sea segura y ofrezca a sus usuarios la posibilidad de mover el dinero a gusto personal, y tradearlo en cualquier momento.

     

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