La victoria demócrata en las elecciones legislativas de Estados Unidos abrió un escenario potencialmente favorable para el yen. Los operadores evalúan si una mayor supervisión de los centros de datos podría enfriar la inversión en inteligencia artificial (IA), reducir los flujos hacia activos estadounidenses y restar apoyo al dólar.
La divisa japonesa cotizaba alrededor de 158.50 unidades por dólar durante la sesión de Tokio del viernes 6 de noviembre. En ese contexto, Hiroyuki Machida, responsable de ventas de divisas y materias primas para Japón de ANZ, proyectó un rango de 150 a 155 yenes por dólar para los tres meses siguientes, según Nikkei Asia.
La inversión en IA puede cambiar los flujos de divisas
El auge de la IA atrajo capital internacional hacia Estados Unidos y contribuyó al avance de sus acciones. Al mismo tiempo, las presiones sobre los precios de equipos y materiales alimentaron las expectativas de tasas de interés más altas, otro factor que favoreció al dólar. Una revisión de esas perspectivas podría modificar la dirección de los flujos.
Junpei Tanaka, subdirector del equipo de operaciones cambiarias al contado de Mizuho Bank, considera que la percepción de un debilitamiento del ciclo inversor seguirá pesando sobre la moneda estadounidense. Yoshitaka Kiyotomo, ejecutivo de Taiyo Life Insurance, señaló que su entidad mantiene opciones para comprar yenes con precios de ejercicio en la zona baja de los 150 por dólar, como preparación ante una apreciación.
El petróleo y las tasas también entran en juego
La reacción electoral alcanzó a la energía y a los bonos. Las expectativas de avances en las negociaciones para terminar la guerra con Irán llevaron al crudo a mínimos de dos meses el jueves, mientras el rendimiento del bono estadounidense a diez años bajó del 4,9%. Los operadores también contemplaban mayores límites a la política fiscal de la administración Trump.
En un informe del 6 de noviembre, MUFG observó que la caída de las acciones vinculadas a IA estaba endureciendo las condiciones financieras. Si ese ajuste continúa, podría reducir la probabilidad de otra subida de tasas de la Reserva Federal. El mismo análisis situó al yen, al dólar y al franco suizo entre las divisas del G10 con mejor comportamiento desde los resultados electorales.
Las apuestas contra el yen son menores que en junio
La cantidad de posiciones especulativas bajistas puede limitar la intensidad de una recuperación. Al 27 de octubre, los fondos apalancados mantenían una posición neta corta cercana a 14.000 contratos sobre el yen, frente a unos 115.000 a finales de junio. Había, por tanto, menos apuestas vendedoras susceptibles de cerrarse mediante compras de la divisa.
Ese mecanismo ayuda a explicar por qué el yen puede subir durante una reducción del riesgo. Las operaciones de «carry trade» utilizan financiación en monedas de bajo rendimiento para comprar activos con retornos mayores. Al desarmarlas, los inversores pueden necesitar recomprar la moneda de financiación, como documentó el Banco de Pagos Internacionales en su estudio sobre agosto de 2024.
La mayoría de los operadores consultados considera limitado el margen de apreciación del yen. La evolución de la inversión estadounidense en IA seguirá siendo decisiva para ese escenario. El movimiento del yen dependerá de cómo se traduzcan los cambios políticos en pedidos de equipos, construcción de centros de datos y expectativas de tasas.
