Un candado recuperado de un naufragio galés de 1583 volvió a abrirse gracias a la microtomografía computarizada. Especialistas de la Universidad de Cardiff y Amgueddfa Cymru identificaron la combinación de cuatro letras, «ANCE», al observar su mecanismo interno sin dañarlo, según el comunicado del hallazgo.
La pieza pertenece al conjunto del Ann Francis, un mercante que regresaba de España cuando una tormenta lo llevó hasta la playa de Margam, cerca de Port Talbot. Su recuperación permite acercarse a la vida comercial de finales del siglo XVI a través de objetos que sobrevivieron bajo la arena.
Una imagen del interior permitió encontrar la clave
El investigador David Williams utilizó una reconstrucción tridimensional para reconocer cómo se alineaban las muescas internas con las letras exteriores. El equipo del museo probó después la combinación y confirmó la apertura. La tecnología suele emplearse en ese laboratorio para estudiar huesos y otras estructuras biológicas.
El catálogo de la colección describe un objeto diminuto: mide 31,8 milímetros de altura máxima y pesa 28,5 gramos. Está fabricado en una aleación de cobre y cuenta con cuatro anillos que giran libremente, grabados con letras mayúsculas para configurar el cierre.
En total presenta 34 letras, de las cuales 24 están distribuidas entre los anillos móviles y diez aparecen en los bordes de las placas fijas de los extremos. El repertorio representa buena parte del alfabeto, pero omite J, U, W e Y, una particularidad que muestra cómo estos mecanismos recurrían a palabras y signos en lugar de números.
Un naufragio que dejó monedas y disputas
La reconstrucción histórica del museo sitúa la salida del barco hacia la península ibérica en octubre, con trigo como cargamento. Regresaba a King’s Lynn con el pago de esa mercancía y otros productos cuando naufragó. Los registros judiciales posteriores documentan enfrentamientos entre autoridades locales por el control de los bienes recuperados.
Siglos después, Peter Hughes encontró unas 870 monedas de oro y plata, además de pertenencias personales, utensilios y equipos navales, entre 1996 y 2017. Esos hallazgos se sumaron a otros descubiertos desde los años setenta, como instrumentos de navegación y un silbato de contramaestre, que ayudaron a identificar el pecio.
El contenido del cofre sigue siendo una incógnita
Los especialistas creen que el candado pudo asegurar un pequeño cofre con monedas, documentos o textiles valiosos, pero su contenido original no está confirmado. Tampoco se conoce qué significaba «ANCE» para su propietario: resolver el mecanismo dejó abierta una pregunta sobre la persona que eligió la clave.
Los cierres por combinación de esta época tienen otros paralelos conocidos. La ficha museística menciona una pieza de la costa de Suffolk que permanece cerrada y otra del Museo Británico que se abre con «MARCI», ejemplos de una tradición de seguridad basada en palabras mucho antes de las contraseñas digitales.
El catálogo explica que este tipo de mecanismo también se conoce como «candado de Núremberg». Su pequeño tamaño contrasta con la cantidad de piezas y grabados necesarios para convertir una palabra en un sistema de seguridad, un detalle que acerca la ingeniería de la época al lector actual.
