La Bolsa de Tokio cerró con pérdidas el lunes 2 de noviembre, en una jornada marcada por la cautela de los inversores ante las elecciones legislativas de Estados Unidos. Las tensiones geopolíticas, la debilidad de Wall Street y los resultados empresariales impulsaron las ventas en diversos sectores. Además, el feriado nacional del martes 3 de noviembre en Japón favoreció la toma de beneficios antes de la interrupción de las operaciones.
El principal índice bursátil japonés, el Nikkei 225, finalizó la sesión con una caída de 208,25 puntos, equivalente al 0,33%, hasta situarse en 63.081,86 unidades. Por su parte, el índice Topix retrocedió un 0,88%, hasta los 3.930,28 puntos, reflejando una presión vendedora más amplia en el mercado.
Entre los sectores más afectados destacaron los servicios de almacenamiento y transporte, los metales no ferrosos y los instrumentos de precisión. Paralelamente, el dólar estadounidense se aproximó a los 158 yenes durante la sesión asiática, en medio de la incertidumbre internacional y los ajustes de posiciones de los operadores.
La cautela también estuvo relacionada con las elecciones de mitad de mandato estadounidenses, previstas para el martes 3 de noviembre. Los inversores permanecieron atentos a sus posibles consecuencias económicas y comerciales, mientras evaluaban los últimos resultados corporativos. La Bolsa de Tokio no abrió el martes por la celebración del Día de la Cultura, por lo que su siguiente sesión está prevista para el miércoles 4 de noviembre.
El sector de los semiconductores y la Inteligencia Artificial condiciona la sesión
Los resultados y las perspectivas financieras de Kioxia Holdings debilitaron el ánimo de los inversores desde el comienzo de la jornada. El fabricante japonés de memorias presentó unas previsiones de beneficios para el trimestre que finalizará en diciembre inferiores a las expectativas del mercado. Como consecuencia, sus acciones se desplomaron un 15,78%, convirtiéndose en uno de los principales factores negativos para el Nikkei.
Sin embargo, algunas compañías tecnológicas lograron contrarrestar parcialmente las pérdidas. Tokyo Electron avanzó un 5,16% después de presentar unas perspectivas financieras superiores a las estimaciones de los analistas. La empresa anticipó un incremento del 50% en su beneficio neto anual, mientras que Advantest también registró ganancias durante la sesión.
El comportamiento de las empresas vinculadas a la Inteligencia Artificial fue desigual. Mientras algunos fabricantes de semiconductores sufrieron fuertes correcciones, otras compañías se beneficiaron de resultados financieros favorables. Panasonic Holdings, por ejemplo, avanzó un 5,41% tras elevar un 20% su previsión de beneficio operativo anual, impulsada parcialmente por una demanda de productos relacionados con la IA superior a la esperada.
Kazuaki Shimada, estratega jefe de IwaiCosmo Securities, explicó a Reuters que la caída de Wall Street y los resultados de Kioxia presionaron al mercado japonés. Sin embargo, destacó que las perspectivas favorables de Tokyo Electron y Panasonic ayudaron a amortiguar las pérdidas durante la sesión del lunes.
Esta divergencia refleja una creciente selectividad entre los inversores, que prestan mayor atención a la rentabilidad y las previsiones individuales de las compañías tecnológicas.
Expectativa por los balances empresariales y el panorama internacional
El calendario bursátil de esta semana contempla nuevas presentaciones de resultados financieros de importantes empresas japonesas. Los inversores esperan que estos informes aporten señales sobre la evolución de la demanda, los márgenes de rentabilidad y las perspectivas del sector tecnológico.
Asimismo, las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre concentran la atención internacional por sus posibles efectos sobre las políticas económicas y las relaciones comerciales.
Por otra parte, la evolución del yen continuará bajo vigilancia de los operadores y las autoridades monetarias japonesas. Las declaraciones del Banco de Japón y los movimientos del dólar podrían influir en las cotizaciones de las empresas exportadoras y en las expectativas económicas.
En este contexto, la reapertura del mercado el miércoles 4 de noviembre estará condicionada por la reacción de Wall Street, los resultados empresariales y las primeras señales procedentes del proceso electoral estadounidense.
